La UNR puso en valor las históricas bóvedas ubicadas en el ingreso de la Ciudad Universitaria, una obra de gran relevancia patrimonial que recupera un espacio emblemático para transformarlo en un nuevo punto de encuentro y servicios para la comunidad universitaria.
La Universidad Nacional de Rosario inauguró la restauración de las históricas bóvedas que se encuentran en el ingreso de la Ciudad Universitaria. Las mismas, son de un gran valor patrimonial y fueron construidas originalmente como un prototipo de viviendas sociales.
“A veces cuesta poner en palabra la enorme cantidad de esfuerzos que hay que hacer para lograr que las cosas sigan sucediendo en condiciones tan particularmente difíciles como las que estamos atravesando. Seguimos trabajando para que la Universidad siga andando en el camino de construir esa universidad que queremos. Y esa universidad que queremos le reserva un capítulo especial a la recuperación de nuestros espacios y nuestro patrimonio. Venimos recuperando muchos lugares de la UNR, especialmente en la Ciudad Universitaria. El espacio ha cambiado mucho en los últimos años”, explicó el rector Franco Bartolacci.
Las bóvedas se realizaron originalmente a partir de estudios e investigaciones de carácter socio arquitectónico realizadas por el arquitecto Hermes Sosa, quien entre 1964 y 1966 se desempeñó como director del Equipo de Estudio de la Vivienda (EEV), con el objetivo de servir de apoyo para la realización de una política de vivienda para la región.

El 21 de junio de 1964, el Presidente de la Nación Arturo Illia visitó la ciudad de Rosario. Se hospedó en el Hotel Italia, que hoy es la Sede de Gobierno de la UNR, y fue a visitar estas bóvedas con la idea de poder replicarlas en otras partes del país.
Ahora, las bóvedas serán sede de un local de la Tienda de la UNR, y un Punto UNR a cargo del Área de Bienestar Universitario, donde se brindará información y asesoramiento. “Es importante esta recuperación no sólo en términos prácticos, sino también en términos simbólicos, políticos, ideológicos, y académicos, para nuestra universidad. Es casi toda una declaración de principios sintetizada en una pequeña intervención, pero que al mismo tiempo es tremendamente potente. Seguimos dando pasos para recuperar espacios de nuestra Universidad y su patrimonio”, ratificó Bartolacci.
Además, recordó que en las últimas décadas se habían descuidado estas instalaciones al punto de su abandono. “Hace dos años comenzamos a recuperarlas, en el marco de múltiples intervenciones que buscan recuperar la Siberia, sus espacios, para que sea una verdadera Ciudad Universitaria. Especialmente en el ingreso, con la implementación de la avenida y la Estación Siberia, entre otras obras. Gracias al compromiso del Área de Infraestructura y la Fundación UNR hoy las bóvedas, patrimonio histórico, pudieron recuperar su esplendor y, con ello, aportar a la transformación integral del ingreso al CUR”.

Por su parte, el responsable del Área de Infraestructura de la UNR, Guillermo Bas, resaltó lo importante de haber encarado esta obra en un contexto presupuestario tan complejo. “Continuamos realizando un esfuerzo, con el presupuesto que tenemos, para ir recuperando espacios que estaban hace mucho tiempo dentro de lo que es la universidad, pero degradados y sin uso, buscándole la forma de volver a hacerlos funcionales. Sabemos que si un edificio no tiene un uso determinado, se va deteriorando. En este caso, junto con la obra de la avenida, y la obra de la parada segura, buscamos reforzar lo que es el ingreso a la universidad”.
Gabriel Chiarito, director de Innovación para el Desarrollo del Área de Ciencia de la Universidad, resaltó que el valor patrimonial de la obra es fundamentalmente simbólico. “Esta obra tiene un valor sustantivo que recrea los valores de la Universidad, de esta universidad pública a la que todos contribuimos en seguir manteniendo y lo seguiremos haciendo. El arquitecto Sosa que es quien llevó adelante este emprendimiento era un digno exponente de este tipo de persona que está dispuesto a construir una universidad grande y una nación poderosa”.
El acto concluyó con un reconocimiento a la trayectoria y el legado del arquitecto Hermes Sosa. Sus familiares recibieron un presente en homenaje a su invaluable aporte al desarrollo de este proyecto, hoy recuperado como parte del patrimonio de la Universidad.
Periodista: Gonzalo J. García / Fotográfa: Camila Cesero.
