Pedro de Haro, estudiante de Ingeniería Agronómica, fue campeón con Los Pumas 7s en los Juegos Suramericanos disputados en Rosario.

Pedro de Haro, estudiante de Ingeniería Agronómica de la Universidad Nacional de Rosario, fue uno de los integrantes de Los Pumas 7s que conquistaron la medalla de oro en rugby en los Juegos Suramericanos 2026, disputados en la Provincia de Santa Fe.

Oriundo de la ciudad y jugador del Club Atlético del Rosario, Pedro tiene 23 años y forma parte de la comunidad universitaria de la UNR desde 2021. Su historia combina dos pasiones que, aunque no siempre resultan fáciles de compatibilizar, decidió sostener: el deporte de alto rendimiento y la carrera universitaria.

Juega al rugby desde que tiene uso de razón y recuerda que el deporte “siempre estuvo presente” en su vida. A los 15 años tuvo su primer acercamiento al sistema de formación de Los Pumas. “En Argentina hay un sistema para localizar jugadores con posible futuro o potencial para jugar en Los Pumas, que se conoce como Plar. Cuando uno entra en ese sistema, tiene algunas facilidades al estar representando al país, como por ejemplo justificar faltas en el colegio”, explicó.

Las dificultades para combinar ambas actividades aparecieron en 2021, cuando comenzó la facultad. “Era muy complicado hacer todo al mismo tiempo. Recuerdo que mi papá me dijo que lo que yo decidiera estaba bien, y entonces decidí dejar el Plar para poder seguir estudiando. Verdaderamente era necesario, porque el primer año no había podido cursar mucho ni aprobar materias”.

Pedro y su grupo de amigos de la Facultad de Ciencias Agrarias.

Pedro continuó jugando en su club, pero dejó momentáneamente de lado el objetivo de llegar a Los Pumas. “Me empecé a meter más en la facultad y me fue bien, por suerte. Hace un año me llegó el llamado de Los Pumas de vuelta y creo que hoy estoy mucho mejor parado para afrontar ambos desafíos”, contó.

La elección de Ingeniería Agronómica llegó, como en tantos jóvenes, durante los últimos años de la escuela secundaria. “Cuando tenía 17 años no sabía muy bien qué hacer con mi vida. Entonces decidí seguir el camino de mi papá, porque él es ingeniero agrónomo. Arranqué Ingeniería Agronómica sin haber tenido mucha experiencia previa. El año anterior, que estábamos en pandemia, había trabajado un poco con él y eso era todo lo que sabía. Por suerte, encontré algo que me gusta”.

Su primer año en la Universidad estuvo marcado por las dificultades para compatibilizar las exigencias deportivas y académicas, por lo que tampoco había podido construir un grupo de compañeros de estudio. Todo cambió al año siguiente. “Fue como arrancar de nuevo. Encontré un grupo de amigos hermoso, con el que sigo hasta el día de hoy. Vengo avanzando muy firme y realmente es para sacarse el sombrero con estos chicos”, destacó.

Pedro también valoró especialmente el acompañamiento de los docentes y de la Facultad. “No sólo quiero reconocer a mis compañeros. Los profesores se han adaptado y nos han brindado mucha ayuda para que nos formemos de la mejor manera. También quiero reconocer el trabajo de la Secretaría Estudiantil, porque realmente siempre tienen una solución para brindarme”.

La organización es fundamental para poder sostener ambas actividades. “Yo les voy planteando un poco los viajes que tenemos a lo largo del año y hablan directamente con los profesores para que no pierda el ritmo”, explicó.

El compromiso con la carrera quedó demostrado incluso después de una de las jornadas más importantes de su trayectoria deportiva. Dos días después de conseguir la medalla de oro en los Juegos Suramericanos, Pedro rindió una materia. “El lunes ganamos la medalla y de ahí me fui a la casa de uno de los chicos de la Facultad para estudiar. Me ayudó un montón para guiarme sobre cómo iba a ser el examen y qué nos podían tomar. Por suerte pudimos rendir bien”, relató.

Para Pedro, esa experiencia resume buena parte de lo que significa estudiar en la UNR mientras desarrolla una carrera deportiva de alto rendimiento. “Creo que la Facultad tiene un poco eso de dar por el otro y entender la situación. En mi caso tengo un grupo de amigos excelente, y la verdad que los profesores y toda la gente de la Facultad también”.

El número 9 de Los Pumas también destacó que vale la pena asumir el esfuerzo que implica estudiar una carrera universitaria mientras se desarrolla una carrera deportiva de alto rendimiento. “Es un esfuerzo extra que hay que hacer, no tengo ninguna duda. En la Universidad encontré mucha gente predispuesta a entender las situaciones de uno, para ayudarte y darte una mano en lo que necesites. No para facilitarte las cosas, sino para comprender la situación”.

En ese sentido, remarcó que es posible combinar ambas actividades, aunque requiere dedicación y tiempo: “Las condiciones de cada uno por ahí no serán las mismas, pero como poder, se puede. Habrá que trabajar un poco más, tomarse un poco más de tiempo, pero como poder, se puede”.

Jugar en casa

Pedro vivió los Juegos Suramericanos de una manera especialmente significativa: además de representar a la Argentina, pudo hacerlo en su ciudad natal y frente a sus seres queridos. “Veníamos con la premisa de que teníamos que ganar la medalla de oro porque éramos favoritos, no sólo por historia sino también por actualidad. Era una doble presión”, reconoció.

La experiencia de jugar en Rosario, con familiares y amigos en las tribunas, fue uno de los aspectos que más disfrutó. “La sensación fue fantástica. Cómo nos recibieron, cómo nos trataron, el cariño de la gente. Es muy difícil ponerlo en palabras”.

Sin embargo, el jugador rosarino sabía que el favoritismo no garantizaba el resultado. “Los otros equipos también juegan y no nos van a regalar nada”, recordó. Por eso, el objetivo no era solamente conseguir el oro, sino también aprovechar el torneo como parte de la preparación para los desafíos que vienen.

El próximo gran objetivo de Los Pumas 7s será la clasificación a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. “Cuando terminó el torneo, mi mamá me preguntó si yo estaba contento. La verdad era que sí, pero más que todo estaba relajado porque todo salió bien. Fue una hermosa manera de arrancar. Lo que vinimos a buscar, más allá de la medalla, fue crecer como equipo para lo que viene en el año, porque los cuatro primeros del ranking van a clasificar directo a los Juegos Olímpicos”, explicó.

Y mientras continúa avanzando en su carrera universitaria, Pedro también mantiene intacto uno de sus grandes sueños deportivos: “Obviamente, calculo que es el sueño de todo atleta. Estamos preparándonos para, sí se puede, el día de mañana jugar unos Juegos Olímpicos. Sería cumplir un sueño”.

Periodista: Gonzalo J. García / Fotografía: gentileza de Darío Soldani y Pedro de Haro