En el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, la Universidad Nacional de Rosario destaca que el 60% de sus investigadores son mujeres, triplicando la media global.
Mientras que a nivel mundial las mujeres representan menos de un tercio de la comunidad científica, la UNR consolida una tendencia inversa: hoy, el 60% de sus investigadores son mujeres. Este fenómeno, que se mantiene en crecimiento constante desde hace una década, abarca tanto la dirección de proyectos como la conformación de equipos de cátedra y estudiantes.
Según explica Elena Gasparri, Secretaria del Área Ciencia, Tecnología e Innovación para el Desarrollo de la UNR, este logro no es casualidad, sino producto de políticas activas. “Incorporamos la ponderación positiva de la paridad de género en la evaluación de todas las convocatorias. Sin embargo, el desafío sigue siendo la inclusión de la perspectiva de género de forma transversal a las temáticas estudiadas”, afirma.
Para que una niña se imagine como científica, primero debe conocer ese mundo. Ese es el motor de Mariela Cirelli, Licenciada en Matemática y directora del Profesorado en Matemática (FCEIA). Desde su espacio, realiza el “Ada Lovelace Day”, una jornada donde niñas de 5° y 6° grado se acercan a la Facultad para resolver desafíos lúdicos en física, computación y matemática. “La tarea consiste en alentar nuevas vocaciones; que sepan que en el horizonte de lo posible existe la Universidad Pública y toda una comunidad esperándolas”, sostiene Cirelli.

Esta actividad se realiza desde hace cuatro años simultáneamente en distintas latitudes latinoamericanas, siendo la Facultad de Ciencias Exactas la sede local. Durante un día (primer sábado del mes de octubre) se celebran los logros de quien hoy se reconoce como una de las pioneras de la programación, a través de talleres lúdicos destinados a niñas en el tramo final de la escolaridad primaria.
Participan escuelas de diferentes barrios de la ciudad, quienes junto a sus docentes se acercan a la institución para compartir un recorrido científico especialmente adaptado a la infancia. A lo largo de la jornada, las niñas son convocadas a realizar desafíos, resolver problemas, desarrollar habilidades, intercambiar ideas y consultas con quienes forman parte de la Universidad, sensibilizando así la importancia de la participación de las mujeres en la ciencia. Los objetivos consisten en promover las carreras STEM que agrupan disciplinas de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemática y alentar a las niñas a continuar sus estudios en ramas afines.
“Biografías más que necesarias” es otra de las actividades que realizó en junio del año pasado el equipo Femeneidades y Ciencia de la Facultad de Ciencias Exactas con la participación de cien estudiantes de tercer año del Instituto Politécnico Superior, provenientes de los tres cursos del área de Inglés. El objetivo fue motivar a los alumnos a incluir en las monografías finales historias de científicas.

La experiencia combinó dinámicas lúdicas, investigación guiada y reflexión crítica, permitiendo que los adolescentes reconozcan la diversidad de campos en los que investigan las científicas argentinas, relacionen sus trabajos con problemáticas actuales (inundaciones, crisis del agua potable, pandemias, consumo excesivo de energías no renovables) y revisen estereotipos de género asociados a la producción científica.
Ciencia con sentido social
La Dra. Julieta Bianchi, docente e investigadora de la Facultad de Ciencias Agrarias, entiende la ciencia como una construcción que empieza con una pregunta simple. Especialista en el estudio genético para mejorar la productividad de la soja, Bianchi recuerda cómo un experimento casero de extracción de ADN de un tomate con su sobrina fue la chispa para despertar la curiosidad.
Afirma que ser investigadora en la UNR le permitió no solo profundizar en el conocimiento de la soja, sino también generar en la Facultad un espacio de enseñanza y aprendizaje, contribuyendo a la formación de profesionales especializados. Para ella, la presencia femenina en el campo no solo aporta conocimiento técnico, sino que construye un espacio de enseñanza donde las niñas pueden verse reflejadas: “Es importante que puedan imaginarse a sí mismas en estos espacios y animarse a construir conocimiento propio”.
Cuando la investigación tiene impacto directo en la comunidad, “la ciencia cobra sentido”. Así lo define Ana Rosa Pérez, Biotecnóloga y Directora del IDICER (CONICET-UNR), quien dedica su labor al estudio integral de la Enfermedad de Chagas. Desde una perspectiva neuro-inmuno-endócrina, Pérez busca soluciones eficaces para una problemática endémica de nuestro país, defendiendo el valor de la ciencia como un bien colectivo, incluso en contextos adversos.
“Ser investigadora de la Universidad Nacional de Rosario es un compromiso con la ciencia pública y con la producción de conocimiento. Significa trabajar en una Universidad que apuesta a la investigación como herramienta de transformación social, formando recursos humanos de excelencia y abordando problemáticas que afectan directamente a nuestra comunidad”.
Considera que la enseñanza es parte central de la actividad científica, que en el aula y en el laboratorio, la formación de estudiantes es un espacio de construcción mutua, donde la curiosidad y el pensamiento crítico deben ocupar un rol clave. “He tenido experiencias muy enriquecedoras acompañando a estudiantes en sus primeros pasos en investigación y luego a lo largo de su carrera, y es muy movilizador ver como aplican y desarrollan lo aprendido en un laboratorio de investigación. Ese momento en el que ‘la ciencia cobra sentido’ es profundamente movilizador”
Para Ana Rosa Pérez promover la ciencia en las niñas o en las jóvenes, es fundamental para construir a nivel mundial una comunidad científica más diversa y justa. “Es importante que ellas puedan verse reflejadas en referentes reales, cercanos, que muestren que la ciencia no es un espacio ajeno ni inaccesible, solo ocupado por hombres”, afirma.
Además, destaca que la incorporación de más mujeres a la ciencia tiene un impacto directo en los temas que se investigan y en las preguntas que se formulan. Por ejemplo, “en el área de la salud, históricamente muchos aspectos vinculados a la biología femenina, a las diferencias sexo-género y a problemáticas específicas de las mujeres han sido poco estudiados o incluso invisibilizados. La participación activa de niñas y mujeres en ciencia contribuye a ampliar la mirada, incorporar nuevas perspectivas y producir conocimiento más completo y equitativo”.
Este 11 de febrero, bajo el lema de potenciar las sinergias entre la tecnología, las ciencias sociales y el sistema financiero, la UNR reafirma su compromiso. No se trata solo de cumplir estadísticas, sino de construir una ciencia de mayor calidad, relevancia e impacto, donde el talento no tenga barreras de género.
Periodista: Victoria Arrabal
