La Editorial de la UNR realizará el jueves 4 de diciembre en Urquiza 2050 una conmemoración por un nuevo aniversario del escritor.

La UNR Editora celebra los 100 años del nacimiento de uno de los grandes escritores de Rosario: Jorge Riestra. Será el jueves 4 de diciembre, de 18 a 21 horas, en Urquiza 2050. Participan del evento Beatriz Vignoli, Sebastián Riestra, Gabriel Riestra, Atilio Basaldella e integrantes de la editorial. A través de lecturas, performances y conversaciones traeremos a Jorge al presente.

En 2013, la UNR Editora lanzó las reediciones de El espantapájaros y Salón de billares obras que inauguran la colección Confingere, dedicada a publicar lo que actualmente se escribe en la ciudad, pero también con la tarea de recuperar las voces de los precursores que construyeron el camino. Este proyecto nació en 2011, en las Jornadas de Literatura de Rosario. En aquella ocasión Jorge Riestra, de 86 años, visitó por primera vez la facultad de Humanidades y Artes para hablar de su obra. Ahí fue que Jorge comentó su deseo de que una editorial publicara su obra completa y no fragmentariamente. También fue ahí cuando la Universidad Nacional de Rosario pudo tomar real dimensión de lo que su obra significaba para el acervo cultural, literario e histórico de nuestra ciudad.

Poco tiempo después de esta reedición de sus primeros libros, Jorge Riestra falleció. UNR Editora siguió trabajando, ya sin su presencia, pero con el apoyo de Gabriel y Sebastián, hijos de Jorge.

Actualmente, UNR Editora cuenta con nueve títulos de su autoría:

El espantapájaros (1950)

Salón de billares (1960)

El taco de ébano (1962)

La ciudad de la torre Eiffel (1963)

Principio y fin (1966)

El Opus (1968)

A vuelo de pájaro (1972)

La historia del caballo de Oros (1992)

Ciudad y memoria

Jorge Riestra: un mundo dentro de un bar 

“Jorge Riestra creó un universo literario con el que luego otros escritores dialogaron, desde una ciudad como Rosario, situada en el margen pero todavía dentro de las tradiciones de la cultura occidental. Fundar una tradición no es necesariamente ser el primero en hacer algo, sino, en todo caso, ser el segundo. Porque siempre hay alguien antes”, resaltó el director de UNR Editora, Nicolás Manzi.

Asimismo, destacó que si Riestra escribió sobre la literatura de Rilke y la de Joyce, Fontanarrosa es quien toma la obra de Riestra para ubicar a sus personajes en el bar. “El trabajo de Riestra tiene su espina dorsal en el mundo del bar, que en su obra es un espacio de encuentro entre hombres, un lugar en el que el tiempo transcurre de una manera singular. Pero no puede decirse que nada sucede en ese transcurrir. Hay mutaciones y hay conversaciones y proliferan historias. Ese diálogo entre mesas, ese murmullo que también aparece en Los que esperan el alba de Noemí Ulla, en La pierna y el juego de Federico Ferroggiaro, en las novelas de Beatriz Vignoli y que hasta puede sospecharse en la obra poética de Aldo Oliva, que no es sino el lugar en el que Stephen Dedalus se encuentra con Leopold Bloom, es el espacio del despliegue social. El nuevo ágora, el foro donde cada día se encuentran el cura, el barbero, el noble y el villano”.

Por ese motivo, explicó que ese escenario propone una visión transicional: se define un mundo conocido metonímicamente, es una ciudad entera la que está dentro del bar, y es una ciudad en tanto un mundo que ha sido transformado: allí donde hubo una villa, donde hubo un caserío, donde hubo un pueblo, se ha juntado tanta gente que ahora es una ciudad.

“Una ciudad, desde una visión literaria, podría ser “lo inabarcable”: antes todos se conocían con todos, pero ahora hay un elemento extraño, ahora tenemos la certeza de que han llegado más personas, que no sabemos quiénes son, no conocemos. Esto ha crecido lo suficiente como para no poder conocernos entre todos. Esa incomodidad es la diferencia sustancial entre un pueblo (chico infierno grande) y una ciudad. Y la ciudad empieza a amasar su propia historia, porque en su devenir también sucede que se pone una baldosa sobre otra baldosa y va enterrando, va dejando abajo, para los futuros arqueólogos, una definición de lo que fue su cultura e identidad. El sentido de todo esto es invitar fervorosamente, sin temor a equivocarnos, a leer la obra literaria de Jorge Riestra. Descubrirla, redescubrir esa obra, puede acercarnos a alguna dimensión del esquivo secreto de la belleza de sabernos parte de una historia común”, concluyó Manzi.

Riestra, un artista bien rosarino

Riestra nació en Rosario el 4 de diciembre de 1925. Vivió sus primeros años en la esquina de San Martín y Cerrito. Se inició como escritor a los 13 años y publicó su primera obra, El espantapájaros, en 1950. Fue reconocido con el premio Carlos Alberto Leumann por su novela Salón de billares en 1963.

Fue docente en el Superior de Comercio y en el Politécnico. Trabajó como corrector en la editorial Biblioteca de la Vigil. Fue el primer director del Centro Cultural Bernardino Rivadavia (hoy Fontanarrosa).

Recibió el Premio Nacional de Literatura en 1988, por su novela El opus, y el Premio a la trayectoria literaria otorgado por el Fondo Nacional de las Artes en 2002.

En 2015 cedió los derechos de toda su obra a la UNR Editora. Murió a los 90 años, el 3 de febrero de 2016.

Periodista: Gonzalo J. García