El Consejo Superior de la UNR aprobó hoy por unanimidad el Presupuesto para el ejercicio 2026. En un contexto de escasez y manteniendo un presupuesto equilibrado, se prevé un incremento sustantivo de los recursos destinados al sistema científico –el más afectado por el desfinanciamiento- y sostener los programas de bienestar estudiantil y política académica. La posibilidad de contar con un esquema de gastos es una instancia que no se daba desde 2023.
La Universidad Nacional de Rosario (UNR) aprobó este martes el Presupuesto para el ejercicio 2026 con un plan de inversión equilibrado que busca resguardar las áreas más importantes para el funcionamiento de la Universidad, con la decisión política de priorizar la inversión en desarrollo científico, que contará con un 800% más de recurso que en 2023 (último proyecto aprobado porque en los últimos años fue prorrogado) y el fortalecimiento de los programas de bienestar para la contención de la comunidad universitaria en un contexto económico complejo.
La proyección de recursos para 2026 jerarquiza la erogación en ciencia, tecnología e innovación, resguarda las propuestas de bienestar estudiantil y el crecimiento académico y la continuidad de obras y mejoras en infraestructura. Si bien está lejos de ser lo que la Universidad necesita para tener un funcionamiento óptimo y normal de sus actividades, significa la recuperación de una herramienta que ordena. El Proyecto de Ejecución Presupuestaria Anual desde el 2023 no podía programarse por la reconducción de los presupuestos nacionales.
Inversión récord en Ciencia y Tecnología
El dato más destacado es la asignación de $1.000.000.000 para el área de Ciencia, Tecnología e Innovación. Esta cifra representa un incremento superior al 800% en comparación con el último presupuesto aprobado -en 2023-, una medida que el rector de la UNR, Franco Bartolacci, calificó como una “priorización estratégica que no reconoce antecedentes en la UNR”.
“La situación del sistema científico es tanto o más compleja que la del sistema universitario. Hoy el Consejo Superior de nuestra Universidad trató el proyecto de Presupuesto 2026. Después de 2 años tenemos la posibilidad de discutir cómo prevemos y planificamos la inversión de recursos que el Congreso de la Nación definió para cada una de las universidades. En un contexto de escasez como el que atravesamos hicimos un proyecto de presupuesto equilibrado que resguarda y custodia la inversión en todas las áreas que son relevantes para la vida de nuestra comunidad”, refirió el rector.
“Pero este año especialmente priorizamos y jerarquizamos la inversión en ciencia, tecnología e innovación. Respecto del 2023 que fue el último año con presupuesto aprobado, es un crecimiento de más del 800%, son mil millones de pesos, que va a destinar la UNR para acompañar su comunidad científica en este momento difícil. Sabemos que con eso sólo no alcanza, pero todo presupuesto es una declaración de principios y es toda una definición que nuestra Universidad en este contexto complejo priorice acompañar a su comunidad científica”, destacó el rector.
Los recursos destinados al área de Ciencia buscan blindar a la investigación frente al desfinanciamiento del sistema científico nacional, generando líneas de financiamiento para ayudar a investigadores y equipos de la UNR que hoy atraviesan serias dificultades para sostenerse o emprender proyectos.
Bienestar Universitario y Excelencia Académica
En la proyección del presupuesto 2026, la UNR intentó además custodiar la inversión en programas de bienestar universitario –becas, comedores y residencias, entre otros-, que el Rector consideró “definitorios para que muchos jóvenes continúen con sus estudios”; y ampliar la inversión en el desarrollo académico de la institución, un crecimiento que muestra su impacto en todos los índices –cantidad de carreras, de inscriptos y graduados, con record en todas estas dimensiones-. “En el plano académico se asignarán $410.000.000 para fortalecer concursos y capacitación docente, reformas curriculares y desarrollo de nuevas propuestas, innovación pedagógica y contención de la matrícula y promoción del egreso como el programa “Regresar”.
Respecto a la composición del gasto en su conjunto, como es habitual en el sistema universitario, la mayor parte del presupuesto se destina al pago de salarios, que en el rubro personal representa una incidencia mayor al 94% del total. Con el desfinanciamiento de los últimos años, la incidencia del rubro salarios sobre el total del presupuesto ha crecido, lo que genera mayores dificultades para atender por igual las demás dimensiones que exige la vida universitaria. En particular, la partida destinadas a gastos de funcionamiento no sólo se ha visto afectada por la mayor incidencia del rubro salarios sino también por el impacto del incremento en servicios públicos y otros rubros que han crecido por encima de lo que las Universidades recibieron como aumento.
“Es bueno tener presupuesto aprobado por el Congreso porque permite previsibilidad y planificación, aunque la distorsión de los últimos años entre los incrementos percibidos y el crecimiento de la inflación lesionó mucho la posibilidad de atender como se debe cada área de nuestra Universidad. En ese escenario, priorizamos diseñar un presupuesto razonable, equilibrado, que garantice con lo que disponemos la inversión mínima e indispensable para atender cada rubro”, afirmó el Rector, quien “agradeció al Consejo Superior su acompañamiento unánime a la propuesta”.
En relación a las obras de infraestructura, se prevé una inversión de $5.732.000.000 que incluye la restauración de fachadas en las Facultades de Ciencias Médicas y Ciencias Económicas, además de la finalización del edificio anexo de la Facultad de Odontología, nuevas aulas para las Escuelas de Enseñanza Preuniversitaria y remodelaciones en Agrarias, Ciencia Política, Bioquímicas, Psicología, Humanidades, Arquitectura e Ingeniería, entre otra dependencias.
