Desde hace ocho años, la Universidad Nacional de Rosario impulsa ferias, libros, concursos y propuestas interactivas para acercar el conocimiento científico a las infancias y despertar nuevas vocaciones.
Cada año, el tercer domingo de agosto se celebra en Argentina el Día de las Infancias, una fecha que invita a reflexionar sobre los derechos, el bienestar y el desarrollo de niñas y niños. En la Universidad Nacional de Rosario, esa mirada trasciende la efeméride: desde hace ocho años la institución impulsa políticas y propuestas especialmente pensadas para acercar a las infancias al conocimiento, la ciencia y la vida universitaria, incorporando a un público que históricamente permanecía al margen de este tipo de iniciativas.
Gran parte de ese trabajo es impulsado por la Dirección de Comunicación de las Ciencias, que convirtió a las infancias en uno de los ejes estratégicos de su tarea. “En estos últimos ocho años desarrollamos muchas propuestas vinculadas con las infancias, que no son un público tradicional de la universidad. Hay tres iniciativas muy importantes: Visible lo Invisible, la feria de ciencias que llevamos adelante desde hace cinco años; la colección literaria Cuenta Ciencia, que ya cuenta con ocho libros; y una tercera línea de trabajo que realizamos en articulación con otras instituciones, como el Planetario Municipal, o a través del concurso de minivideos, que ya tuvo cuatro ediciones y estuvo destinado a estudiantes de escuelas primarias y secundarias”, explicó María Soledad Casasola, directora de Comunicación de las Ciencias de la UNR.
La decisión de incorporar a las infancias como destinatarias de las acciones de divulgación científica respondió a una convicción clara: despertar el interés por la ciencia desde edades tempranas y fortalecer el vínculo entre las nuevas generaciones y la producción de conocimiento local. “Nos interesó particularmente trabajar con estos públicos para incentivar vocaciones científicas, pero también para que las infancias conozcan la importancia de la ciencia que se produce en su propio territorio. Se trata de entender que las preguntas sobre los problemas que vivimos también pueden surgir desde acá y que somos nosotros quienes podemos investigar y construir respuestas, sin esperar siempre soluciones que vengan de otros lugares”, sostuvo Casasola.
Ese objetivo también busca sembrar una relación temprana con la Universidad, en una etapa en la que comienzan a construirse intereses y vocaciones. “Hemos visto chicos que participaron de las primeras ediciones de Visible lo Invisible y hoy ya son adolescentes. Lo mismo sucede con los estudiantes universitarios que comenzaron como facilitadores y hoy están terminando sus carreras. Cuando las propuestas se sostienen en el tiempo dejan de ser acciones aisladas y pasan a acompañar el crecimiento de las personas”, destacó.

Visible lo Invisible: la ciencia como una experiencia para descubrir, jugar y crear
Desde 2022, la Universidad Nacional de Rosario impulsa Visible lo Invisible, una feria de arte, ciencias y tecnologías pensada para que niñas, niños y adolescentes exploren el conocimiento a través del juego, la experimentación y la creatividad. La edición 2026 se desarrollará del 7 al 11 de septiembre en el Espacio Cultural Universitario (ECU) y llegará con un formato renovado.
Tras cuatro ediciones realizadas durante las vacaciones de invierno, la propuesta se traslada al calendario escolar para fortalecer el vínculo con las instituciones educativas. “Visible lo Invisible surgió para incorporar a la Universidad a la oferta de actividades de vacaciones de invierno y, sobre todo, para acercarnos a un público que no era el tradicional del Área de Ciencias. Pero recibimos un fuerte pedido de madres, padres y docentes para que la feria también pudiera realizarse durante el ciclo lectivo y permitir que las escuelas la visitaran. Por eso este año decidimos hacerla del 7 al 11 de septiembre”, explicó María Soledad Casasola.
Durante los primeros cuatro días, la feria estará destinada exclusivamente a estudiantes de sexto y séptimo grado de escuelas de Rosario, con actividades organizadas en turnos mañana y tarde. El cierre será el 11 de septiembre, jornada de asueto escolar por el Día del Maestro, con una apertura gratuita para toda la comunidad entre las 14 y las 17 horas.






La respuesta a este nuevo formato superó todas las expectativas: los cupos para las escuelas se completaron en menos de 24 horas. “Van a visitar la feria casi mil chicos por día y vamos a trabajar sobre cómo se construye el conocimiento científico y cuáles son sus diferencias con el conocimiento cotidiano. El recorrido estará organizado alrededor de cuatro ejes fundamentales: la observación, la indagación, la experimentación y la comunicación. Son los pilares del método científico, pero también de la innovación tecnológica y de la creación artística. En Visible encontramos esos cuatro momentos como un punto de encuentro entre las ciencias, las tecnologías y las artes, con la filosofía atravesando toda la experiencia desde las preguntas y la curiosidad”, señaló.
Habrá estaciones temáticas con búsquedas arqueológicas, experimentos de química, actividades de realidad virtual, pantallas interactivas, espacios de streaming para aprender sobre verificación de información y pensamiento crítico, además de talleres artísticos donde las y los participantes podrán crear, pintar y expresarse. También volverá la ludoteca, uno de los espacios más elegidos en las ediciones anteriores.
“Queremos que quienes participen no solo se acerquen a la ciencia, sino que vivan una experiencia en la que investigar, crear, preguntar y compartir sean parte del mismo recorrido. Esa es la esencia de Visible lo Invisible”, concluyó Casasola.
Cuenta Ciencia: historias para acercar la ciencia a las infancias
Entre las iniciativas más destacadas de la Dirección de Comunicación de las Ciencias se encuentra Cuenta Ciencia, una colección de cuentos infantiles editada por UNR Editora que busca acercar la ciencia, la salud, la historia y las tecnologías a niñas y niños a través de relatos accesibles, lúdicos y cercanos.
La colección cuenta actualmente con ocho títulos. Los primeros cinco abordan distintas temáticas vinculadas con la salud y fueron desarrollados junto a profesionales del Hospital de Niños “Víctor J. Vilela”. Luego se incorporaron dos libros dedicados a procesos históricos: uno sobre Manuel Belgrano y otro con motivo de los 300 años de Rosario. El octavo título inauguró una nueva etapa centrada en las tecnologías, ampliando aún más el universo temático de la colección.
“Cuenta Ciencia fue creciendo junto con nosotros. Siempre tuvo el espíritu de dialogar con las infancias, no solo para contarles historias o acercarles conocimientos, sino también para escucharlas y aprender de ellas. Ese intercambio permanente es uno de los aspectos más gratificantes del proyecto”, destacó María Soledad Casasola.

Con el paso de los años, la colección trascendió el ámbito universitario y comenzó a formar parte de la vida cotidiana de muchas familias. “Hay personas que nos cuentan que sus hijos o sobrinos van a vacunarse con Un truco para Matías en la mano porque el libro los ayuda a enfrentar el miedo a las agujas. O que Alfajores y chinchulines les permitió conversar sobre la alimentación y aceptar que hay alimentos que pueden incorporar o dejar de comer. Cuando hablamos de apropiación social del conocimiento nos referimos justamente a eso: a que la Universidad genere contenidos que las personas hagan propios, los incorporen a su vida cotidiana y los utilicen para tomar decisiones, conversar y construir nuevas experiencias”, explicó.
Más que una colección de cuentos, Cuenta Ciencia se consolidó como una herramienta de comunicación pública de la ciencia que demuestra que el conocimiento también puede transmitirse a través de la literatura, despertando la curiosidad, promoviendo el pensamiento crítico y fortaleciendo el vínculo entre la Universidad y las infancias.
La ciencia en diálogo con la comunidad
Además de sus proyectos propios, la Dirección de Comunicación de las Ciencias consolidó una red de trabajo junto a distintas instituciones de la ciudad para ampliar el alcance de sus propuestas y acercar el conocimiento científico a nuevos públicos.
“Lo central de estas políticas públicas es poder sostenerlas en el tiempo. Hay actividades que quizás realizamos una sola vez, pero muchas otras fueron creciendo, transformándose y consolidándose con los años”, señaló María Soledad Casasola.
Una de esas experiencias fue el Concurso de Minivideos, desarrollado durante cuatro años junto al Instituto de Inmunología de Rosario (IDICER, CONICET-UNR). La iniciativa estuvo destinada a estudiantes de escuelas primarias y secundarias, con el objetivo de promover el conocimiento sobre el sistema inmunológico y la importancia de la vacunación a través de producciones audiovisuales realizadas por los propios jóvenes.
Otra de las alianzas se estableció con el Complejo Astronómico Municipal, que convocó al equipo de la UNR para colaborar en el desarrollo de propuestas del Museo Experimental. “Trabajamos especialmente en las salas de escape, pensadas para chicos y chicas a partir de los 11 años. Son experiencias lúdicas que tienen a la ciencia en el centro, porque nuestro objetivo es despertar el interés por el conocimiento científico y, especialmente, por la ciencia que se produce en nuestra propia Universidad”, explicó.
La estrategia también incluye una fuerte presencia en el espacio público. La Dirección de Comunicación de las Ciencias participa habitualmente en iniciativas como Tecnociencia Pop, la Tecnoteca y las distintas ediciones de la Noche de las Peatonales, llevando actividades científicas a plazas, calles y espacios de encuentro ciudadano.
“Queremos salir al encuentro de la comunidad y dialogar con públicos que históricamente no tuvieron a la Universidad como interlocutora. La ciencia también se construye cuando ocupa el espacio público, genera preguntas y despierta curiosidad”, concluyó Casasola.
Periodista: Gonzalo J. Garcia / Fotógrafa: Camila Casero.
