En una sesión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas celebrada bajo la presidencia británica en Nueva York, el canciller de Israel, Gideon Sa’ar, respondió a las duras críticas del Reino Unido sobre la política israelí en Cisjordania incorporando una referencia explícita a la disputa de soberanía entre Argentina y el Reino Unido por las Islas Malvinas. Sa’ar contrastó la situación de los territorios en disputa en Oriente Medio con la larga controversia en torno a las Malvinas —llamadas Falkland Islands por Londres— señalando que se trata de un diferendo no resuelto entre dos Estados soberanos. Su intervención, que buscó subrayar lo que consideró criterios inconsistentes en materia de soberanía territorial, generó reacciones diplomáticas inmediatas de diversos gobiernos presentes.

La referencia a las Malvinas introduce un componente técnico de derecho internacional en el debate. La Cuestión de las Islas Malvinas está reconocida por resoluciones de la Asamblea General de la ONU, como la Resolución 2065 (XIX), que reconoce la existencia de una disputa de soberanía bilateral entre Argentina y el Reino Unido y recomienda resolverla mediante negociaciones pacíficas tomando en cuenta los intereses de los habitantes, conforme a los principios de la Carta de las Naciones Unidas y del derecho internacional sobre descolonización.

La respuesta diplomática en Londres fue de contención. Portavoces del gobierno británico reafirmaron la política tradicional del Reino Unido de basar su administración del territorio en el principio de autodeterminación de los habitantes, previsto en instrumentos internacionales, y rechazaron que terceros determinen el estatus de la disputa con Argentina. En Buenos Aires, en tanto, funcionarios destacaron que la mención de Sa’ar reconocía la existencia de la disputa de soberanía y recordaron que Argentina mantiene su postura de resolverla por negociación bilateral en cumplimiento de las resoluciones de la ONU y del derecho internacional, subrayando que la disputa no fue cerrada por la historia ni por la administración de facto.

El incidente subraya cómo las controversias territoriales, aún cuando no formen parte del orden del día, pueden ser invocadas en foros multilaterales para ilustrar principios de legitimidad y coherencia normativa entre Estados. La diplomacia internacional recuerda que disputas como la de las Malvinas, consignadas desde la década de 1960 en mecanismos de descolonización de la ONU, siguen siendo objeto de interpretación y apelación en debates globales sobre soberanía, autodeterminación y negociación pacífica de controversias.