La científica Raquel Chan fue distinguida en la 28ª edición del Premio Internacional L’Oréal-UNESCO “Por las Mujeres en la Ciencia” a raíz de su trayectoria y del descubrimiento de genes que mejoran la resiliencia de los cultivos frente a sequías y crisis climáticas.
El galardón, entregado el 11 de junio en la sede de la UNESCO en París, es considerado uno de los reconocimientos más importantes en el ámbito científico y premia a solo cinco investigadoras del mundo por sus contribuciones innovadoras en las ciencias de la vida y ambientales.
“La ciencia nos da longevidad, calidad de vida, conocimiento y soberanía. Sin embargo, en muchos países todavía se la descarta como si fuera un lujo. Hace décadas, el primer ministro de la India, Jawaharlal Nehru, dijo sabiamente: Somos demasiado pobres como para permitirnos el lujo de no hacer ciencia. Más tarde, el premio Nobel argentino, el Dr. Bernardo Houssay, se hizo eco de esto: Los países ricos lo son porque invierten en ciencia, y los países pobres siguen siendo pobres porque no lo hacen”, afirmó al recibir el premio y enfatizó: “Lamentablemente, muchos líderes todavía se niegan a escuchar. Por eso este reconocimiento es tan vital. El mundo realmente necesita a la ciencia, y la ciencia necesita a las mujeres”.

Chan fue distinguida por haber transformado de raíz los fundamentos de la biología vegetal en innovación agrícola real. Su trabajo pionero consistió en el descubrimiento de genes y mecanismos biológicos que optimizan la tolerancia de las plantas a factores de estrés ambiental como el déficit hídrico (sequía), las inundaciones, el frío y las altas temperaturas. Estos hallazgos, aplicados exitosamente al desarrollo de variedades de cultivos de gran escala —como trigo, maíz, arroz y soja—, abren nuevas fronteras para fortalecer la seguridad alimentaria global y mitigar el impacto ambiental.
“Estoy aquí para representar a la Argentina y a América Latina, donde innumerables hombres y mujeres dedican sus vidas a la ciencia cada día, a pesar de enfrentarse a enormes dificultades. ¿Por qué persistimos en un escenario tan desafiante? La ciencia está en todas partes, tejida en el entramado de nuestra vida cotidiana, desde el agua que bebemos hasta los medicamentos que nos curan”, expresó Chan.
Explicó que entre todas las disciplinas eligió a las plantas porque “son los seres más extraordinarios de la Tierra. A diferencia de los animales, las plantas no pueden huir; allí donde cae una semilla, debe adaptarse y sobrevivir. Convierten la luz en energía, liberan el oxígeno que respiramos e incluso muestran solidaridad con sus vecinas. Son maestras de la resiliencia”.

Con su equipo de trabajo, Chan logró identificar los genes que dotan de mayor resiliencia a las especies vegetales. El hito más célebre derivado de estas investigaciones fue el desarrollo de la tecnología de tolerancia a la sequía (el gen HB4), que permite a los cultivos sostener rendimientos estables frente a condiciones climáticas extremas y, a su vez, generar una menor huella de carbono.
Además de su excelencia en investigación básica y aplicada, el comité internacional de la UNESCO ponderó su rol como mentora de una nueva generación de científicos especializados en botánica y su claro compromiso social. Entre sus logros se destaca el desarrollo de técnicas orientadas a incrementar la producción de semillas y frutos en sistemas de agricultura familiar, trabajando activamente para que sus descubrimientos sean de libre acceso para pequeños productores a través de materiales explicativos en español e inglés.
Amor por el aprendizaje
Actualmente la Dra. Chan es directora del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral (CONICET-UNL) pero su trayectoria de excelencia internacional está profundamente entrelazada con la historia y las aulas de la Universidad Nacional de Rosario.
Luego de verse obligada al exilio durante la década de 1970 -período en el cual se graduó como bioquímica en la Universidad Hebrea de Jerusalén, en Israel- Chan regresó al país con la recuperación de la democracia, eligiendo la educación pública para consolidar su formación superior. Fue así como ingresó a la carrera de posgrado en Rosario, obteniendo en 1988 su título de Doctora en el Centro de Estudios Fotosintéticos y Bioquímicos (CEFOBI), instituto de doble dependencia entre el CONICET y la UNR, bajo la dirección del Dr. Rubén Héctor Vallejos.

Tras completar sus estudios posdoctorales en la Universidad Louis Pasteur de Estrasburgo (Francia), los laboratorios de Rosario volvieron a albergar su talento en expansión: en 1993 ingresó formalmente a la carrera del investigador del CONICET incorporándose al Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR). En 1999 se trasladó a la Universidad Nacional del Litoral, donde continuó con la línea de investigación que hoy asombra al mundo.
Durante la premiación agradeció a su familia, colegas, mentores y estudiantes “por inspirar mi amor por el aprendizaje”. “Todo mi trabajo es en equipo. Mi más profundo agradecimiento va para las escuelas públicas, las universidades públicas y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas en Argentina. Ellos me educaron y siguen demostrando que invertir en las mentes humanas es la única manera de construir una sociedad mejor para todos”.
Con la consagración de la Dra. Raquel Chan, Argentina reafirma su posición de liderazgo científico regional, consolidándose como el país de Latinoamérica con mayor cantidad de científicas distinguidas con este galardón internacional, acumulando un total de 12 investigadoras premiadas.
Para la Universidad Nacional de Rosario, este reconocimiento no solo representa un orgullo institucional por la distinción de una de sus doctoras más brillantes, sino que revalida el valor estratégico de la universidad pública y gratuita, el rol articulador de la UNR junto al CONICET y la capacidad del complejo científico regional para generar soberanía tecnológica con impacto transformador en todo el planeta.
Periodista: Victoria Arrabal/Fotos: Conicet
