El psicólogo y docente de la UNR, Germán Serrano, propuso dejar de pensar las apuestas virtuales únicamente como una adicción individual, advirtiendo que el fenómeno refleja transformaciones culturales que atraviesan a toda la sociedad y afectan especialmente a adolescentes y jóvenes, en una etapa clave para la construcción de su identidad y de sus proyectos de vida.

Las apuestas online dejaron de ser una práctica marginal para convertirse en un fenómeno masivo. Hoy forman parte de las transmisiones deportivas, aparecen de manera permanente en redes sociales y pueden realizarse desde cualquier teléfono celular en cuestión de segundos. La participación de deportistas, celebridades e influencers en campañas publicitarias también contribuyó a naturalizar una actividad que, en los últimos años, comenzó a despertar preocupación entre familias, escuelas, profesionales de la salud y organismos públicos.

En ese escenario, el psicólogo y docente de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Rosario, Germán Serrano, propuso correr el foco de la discusión. Antes que preguntarse únicamente por las personas que desarrollan un consumo problemático de apuestas, invitó a reflexionar sobre el contexto social y cultural que favorece estas prácticas y sobre los mensajes que circulan cotidianamente en torno al éxito, el dinero y el futuro. 

Para comenzar, invitó a revisar la manera en que habitualmente se nombra a este fenómeno. Para Serrano, hablar de “ludopatía” como punto de partida puede conducir a una interpretación reducida del problema, porque instala la idea de que se trata exclusivamente de una enfermedad o una característica individual. “Hablar de ludopatía necesariamente incluye un sesgo patologizante del tema”, sostuvo, y explicó que esa mirada corre el riesgo de ubicar el origen del problema únicamente en la persona que apuesta, dejando en segundo plano las condiciones sociales que favorecen esas conductas. Desde su perspectiva, resulta más apropiado pensar las apuestas online como una problemática de salud mental atravesada por múltiples dimensiones. En ese sentido recordó que la Ley Nacional de Salud Mental entiende estos procesos como fenómenos multideterminados, donde intervienen factores económicos, culturales, sociales, biológicos y psicológicos.

Para el docente, este cambio modifica la forma en que la sociedad entiende el problema y también las respuestas que puede construir para abordarlo. Si el fenómeno se interpreta únicamente como una patología individual, las soluciones tenderán a centrarse exclusivamente en quien apuesta. En cambio, si se reconoce que detrás existen procesos culturales, económicos y sociales, también se vuelve necesario discutir el papel que cumplen la publicidad, las plataformas digitales, las instituciones y los modelos de éxito que circulan cotidianamente.

El psicólogo reflexionó sobre los mensajes que circulan cotidianamente en torno al éxito, el dinero y el futuro que condicionan a las y los jóvenes.

Desde esa mirada, el profesional sostuvo que en las últimas décadas comenzó a instalarse una lógica donde muchas acciones dejan de evaluarse por su valor social, afectivo o ético para medirse casi exclusivamente por el beneficio que pueden generar. “Las acciones de las personas parecen orientarse cada vez más en relación a qué rédito puede dejar. Es una evaluación pragmática de la acción que carece de los interrogantes respecto de su validez ética”, resumió. El problema, explicó, aparece cuando toda acción necesita justificar su existencia por la utilidad o el rendimiento económico que produce. 

Desde esta perspectiva, las apuestas online no crean esa lógica, sino que la llevan a su máxima expresión. Allí donde antes el deporte podía vivirse como un espacio de encuentro, identidad colectiva o disfrute compartido, ahora aparece atravesado por la posibilidad de obtener una ganancia inmediata. Esta lógica nos aleja de la idea de que el deporte “debe ser una maravillosa excusa para ser feliz”, tal como lo calificaba el histórico técnico de futbol, César Luis Menotti. Para Serrano, esto modifica incluso la manera en que las personas experimentan una pasión tan arraigada en la cultura argentina como el fútbol. “Constituye un corrimiento que va desde la experiencia de la pasión por un deporte y por lo que representa para una comunidad y para sus lazos, hacia su utilización como mera mercancía”.

Detrás de esa afirmación aparece una idea que atraviesa toda su lectura: el avance de una cultura donde el beneficio inmediato comienza a desplazar otras formas de construir sentido. “Cuando el dinero se convierte en el principal regulador de las decisiones, también empiezan a debilitarse los proyectos personales de largo plazo, la solidaridad y los vínculos comunitarios. Ese cambio, tiene consecuencias que exceden ampliamente a las plataformas de apuestas. Se trata de una manera de vivir el presente donde el futuro pierde peso y las decisiones quedan condicionadas por la recompensa inmediata. En lugar de construir trayectorias sostenidas por el estudio, el trabajo o los proyectos personales, empieza a instalarse la expectativa de obtener resultados rápidos, con el menor esfuerzo posible”.

Publicidad, figuras deportivas y una cultura que produce nuevas formas de pensar

En los últimos años, los anuncios protagonizados por futbolistas, exjugadores e incluso recreaciones realizadas con inteligencia artificial de figuras históricas del deporte pasaron a formar parte del espectáculo casi con la misma naturalidad que el propio partido.

Para el psicólogo, el problema no reside en el lugar desde el que esos mensajes son emitidos. “Todos tenemos referencias identificatorias a partir de las cuales orientamos nuestra vida. Cada época produce determinados mensajes sociales que terminan moldeando la forma en que las personas piensan, sienten y actúan. Desde la psicología, esos mensajes son entendidos como productores de subjetividad porque influyen directamente sobre la manera en que cada individuo construye sus deseos, expectativas y formas de vincularse con los demás”.

Serrano compara esos discursos con otros que marcaron generaciones anteriores. Durante buena parte del siglo pasado, recuerda, existían frases que sintetizaban una idea de futuro vinculada al estudio, al trabajo y a la movilidad social. Expresiones como “mi hijo el doctor” representaban la expectativa de que el esfuerzo sostenido podría abrir nuevas oportunidades y mejorar las condiciones de vida. “Hoy, en cambio,buena parte de los mensajes que predominan en el espacio público transmiten una lógica diferente. La promesa del dinero rápido, y la rentabilidad constante desplazan otros valores que históricamente orientaban la construcción de proyectos personales”.

Por eso considera que las apuestas online no sólo representan un negocio que busca nuevos usuarios, sino también un fenómeno cultural que comienza a instalar determinadas formas de entender el éxito, el esfuerzo y la realización personal.

Adolescencia: una etapa donde se construyen las referencias para toda la vida

La preocupación adquiere una dimensión todavía mayor cuando el análisis se traslada a adolescentes y jóvenes. “La adolescencia es un período de definición de orientaciones”, explicó. 

Durante esos años empiezan a ponerse en discusión muchas de las identificaciones familiares que guiaron la niñez, mientras todavía no terminan de consolidarse nuevas referencias provenientes de otros espacios sociales, como la escuela, la universidad, el trabajo o distintas instituciones de la comunidad.

En ese proceso de búsqueda, los mensajes que circulan en redes sociales, plataformas digitales y medios de comunicación encuentran un terreno especialmente receptivo. “Si las principales referencias culturales insisten en que el camino más rápido hacia el reconocimiento pasa por obtener dinero de manera inmediata, esa idea puede terminar condicionando la forma en que muchos jóvenes imaginan su propio futuro”, advirtió el psicólogo.

Sin embargo, el profesional insiste en que el problema no se limita a las consecuencias económicas que puede generar una apuesta. A su juicio, el efecto más profundo aparece cuando esa lógica empieza a desplazar otros proyectos de vida. “Empieza a alterarse incluso en los grupos de amigos y amigas, donde aquello que circula y cohesiona al grupo empieza a ser el dinero. En algunos casos, esa situación puede derivar incluso en conflictos económicos, presiones o endeudamientos que afectan la convivencia cotidiana”, precisó.

Pero Serrano amplía todavía más la mirada. Antes incluso de hablar específicamente de apuestas online, considera necesario observar el modo en que niños y adolescentes se vinculan hoy con las pantallas. Para él, las plataformas digitales comparten una misma lógica: disputar permanentemente la atención de quienes las utilizan.

Los formatos breves, veloces y altamente estimulantes, como los reels o los videos de pocos segundos, comienzan a ocupar desde edades cada vez más tempranas buena parte del tiempo cotidiano. Esa dinámica también repercute en los consultorios médicos y psicológicos, donde aparecen con frecuencia preocupaciones vinculadas con dificultades para sostener la atención, la ansiedad o ciertos comportamientos que muchas veces terminan interpretándose únicamente desde una perspectiva individual.

En ese sentido, propuso pensar las apuestas online como parte de un ecosistema digital más amplio, diseñado para captar la atención de manera constante y favorecer la permanencia de los usuarios dentro de las plataformas. Esa lógica, encuentra en la adolescencia un terreno especialmente sensible porque coincide con una etapa decisiva para la construcción de la identidad, los vínculos y los proyectos de vida.

Periodista: Gonzalo J. García