Se trata de un reconocimiento internacional por la trayectoria de Alejandro Vila que será otorgado por la Sociedad Americana de Microbiología (ASM). “Esto es posible gracias a la gente y a las instituciones Conicet y UNR donde trabajo hace 30 años”, destacó.

Alejandro Vila es investigador superior del Conicet, docente de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), y líder desde hace 30 años de investigaciones en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR). El anuncio de un premio internacional a su extensa trayectoria destaca su compromiso sostenido con el avance de la microbiología global, su capacidad para formar nuevos talentos en el ámbito científico y alentar a la conformación de grupos de trabajo que aporten soluciones reales a problemas globales.

El premio lo otorga la Sociedad Americana de Microbiología (ASM) que es una organización científica con base en Estados Unidos. Esta semana se realizó el anuncio de la entrega del galardón denominado Premio Moselio Schaechter 2026. Esta distinción internacional reconoce a investigadores de países en vías de desarrollo que han demostrado un liderazgo excepcional y un compromiso sostenido con el avance de la microbiología global. Es un premio que se entrega desde 2010, sólo en dos ocasiones se lo entregaron a argentinos, la vez anterior fue a Diego de Mendoza (también de Conicet Rosario), en 2015, y ahora a Alejandro Vila. 

Si bien el premio es a la trayectoria de Alejandro Vila por sus investigaciones en mecanismos de resistencia a antibióticos en bacterias, lo principal para él es destacar que el trabajo en ciencia requiere de una construcción colectiva. “Actualmente trabajo con un equipo de 9 personas, pero son 50 los profesionales que se han formado con nosotros desde 1993 cuando volví al país. Se trata de estudiantes de licenciaturas, de maestrías, de doctorados y posdoctorados que actualmente lideran importantes proyectos en empresas y en el sistema de salud público”.

“Es también importante destacar en el contexto en que llega este reconocimiento”, expresó para afirmar que este premio no hubiese sido posible sin el apoyo constante del Conicet y la UNR. “Son las dos cosas, la gente y las instituciones, sin ellos es imposible. La ciencia está siendo castigada no sólo con el tema presupuestario sino también a nivel discursivo, se está generando una mala imagen del ámbito científico. Pero este tipo de premios son un impulso para estimular a los jóvenes que se reciben y quieren dedicarse a investigar”, remarcó.

En este sentido, apuntó que no solo lo salarial está deteriorado, sino que para que el sistema científico funcione “se necesitan recursos para investigar, hay que mantener equipamiento, comprar insumos, y por supuesto que se perciban salarios dignos, hemos podido seguir adelante porque el estado ha acompañado. Pero la percepción social no es buena en este momento”, analizó.

Alejandro Vila encuentra en este galardón una oportunidad: “Trabajo acá, en Rosario, pude desarrollar este trabajo porque hubo políticas de estado que permitieron que esto continúe, hemos hecho un enorme trabajo de formación de recursos humanos que hoy están en el sistema productivo, de salud, tecnológico, principalmente hemos trabajado en el sistema de detección y de resistencia a antibióticos”.

¿Qué significa esto? “Que se usan mal los antibióticos. Es en parte por la automedicación de las personas pero además por el mal uso en animales. Las dos terceras partes se usan para animales y a nivel preventivo, para engordar”, explicó con palabras sencillas para agregar que este año, gracias al impulso del Instituto Malbrán, se espera que se pueda implementar la Ley 27680 de Prevención y Control de la Resistencia a los Antimicrobianos, que establece el marco legal para regular el uso de antibióticos y otros antimicrobianos con el fin de evitar que los microorganismos se vuelvan inmunes a los medicamentos.

De la estructura molecular al impacto tecnológico

La investigación de Alejandro Vila en el IBR se centra en uno de los desafíos de salud global más urgentes: la resistencia a los antibióticos. Su trabajo pionero en biología estructural —incluyendo la introducción de la Resonancia Magnética Nuclear (RMN) en el país— ha permitido desentrañar los mecanismos moleculares de las metalo-β-lactamasas, enzimas responsables de la resistencia bacteriana.

La relevancia de esta investigación radica en la generación de conocimiento fundamental riguroso que se traduce en el desarrollo de patentes y servicios tecnológicos de alto valor agregado para el sector socio-productivo, sentando las bases moleculares sobre las cuales se sostiene la innovación biotecnológica actual.

Una de las premisas de recomposición presupuestaria actualmente es la inversión en ciencia y tecnología, que es un motor indispensable para el desarrollo soberano y el progreso del país. El sostenimiento de líneas de investigación consolidadas, capaces de competir a nivel global y generar transferencia tecnológica, requiere de un financiamiento estatal robusto y previsible. Sin ese respaldo estructural, el ecosistema científico pierde su capacidad de innovar y retener el talento altamente capacitado.

Un reconocimiento de prestigio global

Fundada en 1899, la ASM es una de las organizaciones científicas más grandes del mundo, con más de 38.000 miembros. El Premio Moselio Schaechter, que lleva el nombre de un expresidente de la institución, pone en valor la capacidad de construir ciencia desde regiones en desarrollo, destacando el impacto en la formación de recursos humanos.

Vila es uno de los pocos científicos latinoamericanos en recibir esta distinción, uniéndose a investigadores como Gustavo Goldman (Brasil, 2021) y Nancy Saravia (Colombia, 2013). Para Argentina, este galardón reafirma la excelencia científica del país y del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR), que ya había sido reconocido con este mismo premio en 2015 a través del Dr. Diego de Mendoza.

Sobre el IBR

El Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario es un instituto de doble dependencia (CONICET-UNR) dedicado a la generación de conocimiento científico de excelencia y a su transferencia tecnológica, promoviendo la innovación y el desarrollo integral de sus profesionales.

Periodista Micaela Pereyra / Fotografía IBR