La Universidad Nacional de Rosario obtuvo la aprobación de la ANMAT para elaborar Zidovudina en su Planta Piloto de Medicamentos. Se trata del primer fármaco desarrollado por una institución universitaria pública del país, destinado a mujeres embarazadas y pacientes pediátricos.
La Universidad Nacional de Rosario protagonizó uno de los capítulos más trascendentales de su trayectoria científica y académica. En un emotivo acto celebrado en la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas, se presentó formalmente el jarabe “Zidovudina”. Este medicamento clave para el tratamiento del VIH/Sida recibió la autorización de inscripción en el Registro de Especialidades Medicinales de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), lo que habilita su producción pública y gratuita para los sectores más vulnerables.
El aula magna de la Facultad estuvo colmada, remitiendo a las multitudinarias clases de química general, pero esta vez el motivo de convocatoria fue un logro colectivo que demandó dos décadas de esfuerzo. Del encuentro participaron el Rector Franco Bartolacci; el Decano de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas, Andrés Sciara; el presidente del Centro de Estudiantes, Nicolás Welschen; junto a investigadores, docentes, no docentes, estudiantes y autoridades políticas nacionales, provinciales y municipales, quienes coincidieron en calificar la jornada como un “acto de soberanía sanitaria”.
La Zidovudina es un medicamento considerado “huérfano” o de producción discontinua en Argentina. Su principal función clínica es de vital importancia: reduce drásticamente la transmisión vertical del VIH, es decir, el contagio de la madre al hijo durante el embarazo, el parto y los primeros meses de vida del neonato. Al no resultar un producto masivo ni altamente rentable para las corporaciones farmacéuticas multinacionales, su suministro en el país dependía históricamente de un único laboratorio privado o de costosas importaciones que solían distribuirse a destiempo en la red de atención primaria de la salud.
Actualmente, el valor de este jarabe en el mercado privado ronda los $110.000 pesos, una cifra inalcanzable para familias de bajos recursos. La intervención de la UNR rompe esta lógica comercial al anteponer el derecho a la salud por sobre los intereses financieros. La producción inicial estimada por la Universidad será de 15.000 envases en su presentación de 240 mililitros, y el principal destino del fármaco serán los hospitales públicos de todo el territorio nacional.
El valor estratégico de la Universidad
Durante la presentación, el Rector de la UNR Franco Bartolacci, se mostró profundamente conmovido y no ahorró elogios para los equipos científicos. “En materia de desarrollo científico y asistencial, este es uno de los hechos más relevantes de toda la historia de nuestra Universidad. Un hito que demuestra como pocos cuál es el valor de la Universidad Pública, su sentido y su compromiso profundo con la sociedad”, enfatizó.
Bartolacci vinculó directamente este logro con la coyuntura política y presupuestaria que atraviesan las casas de altos estudios en el país. “Decimos siempre que la Universidad es mucho más que la formación de profesionales. Por eso es tan estratégico para el país garantizar la inversión mínima e indispensable que se requiere para que estas cosas sigan sucediendo, tal como lo hacen todos los países desarrollados del mundo”, reflexionó.
En un pasaje de su discurso, el Rector apeló a la cultura popular tras enterarse del fallecimiento del célebre artista Indio Solari: “Hay una canción del Indio que dice que cuando la noche es más oscura, aparece el día en tu corazón. No hay mejor noticia en un momento tan tremendamente delicado para el sistema universitario y científico nacional que encontrarnos a contar algo que, desde el hecho concreto, pone en evidencia por qué defendemos con tanta vehemencia lo que creemos. Venimos a reivindicar lo público, porque para mucha gente lo público es lo único que existe”.

A su turno, el decano Andrés Sciara repasó conmovido el largo proceso de investigación, desarrollo e innovación que coronó este resultado. Sciara recordó que el proyecto de la Planta Piloto nació hace 20 años y atravesó múltiples gestiones institucionales y vaivenes económicos. Asimismo, reconoció especialmente a los pioneros del área, como Claudia Balagué y Esteban Serra, quienes cimentaron las bases de lo que hoy es una realidad.
“Logramos este hito en un contexto sumamente accidentado, signado por el desfinanciamiento de la ciencia y el cierre por decreto de la Agencia Nacional de Laboratorios Públicos (ANLAP), organismo con el que articulamos originalmente este proyecto junto a la Dirección de Respuesta al VIH”, denunció Sciara. El decano agradeció el apoyo incondicional del Rectorado y de las agencias de ciencia de Santa Fe, destacando el valor de los recursos humanos de la Facultad.
“Quiero agradecer al equipo por su solvencia, calidad técnica y, fundamentalmente, por su maravillosa terquedad. Esa terquedad de seguir adelante respetando los máximos estándares de rigurosidad y seguridad para desarrollar un medicamento cuando todo parecía ir en contra. Este jarabe pediátrico no nació en una corporación; nació en nuestras aulas, en nuestros laboratorios y en el corazón de científicos que no se rinden”, exclamó Sciara, evocando también el legado sanitario del ex intendente y ex gobernador Hermes Binner.

El sector estudiantil también fijó postura a través de Nicolás Welschen, presidente del Centro de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas. El dirigente estudiantil remarcó que el jarabe es una prueba empírica de que el presupuesto asignado a la educación superior no representa una pérdida financiera para el Estado.
“En estos tiempos en los que el gobierno nacional ataca y cuestiona constantemente la inversión en educación, investigación y salud pública, esto resulta un acto heroico que demuestra que esos recursos no son un gasto: son una herramienta para mejorar la calidad de vida de nuestro pueblo y construir un país con mayor soberanía científica y sanitaria”, manifestó Welschen.
Una planta de vanguardia
La Planta Piloto de Producción de Medicamentos de la UNR es un orgullo para la región. Radicada en la sede de calle Urquiza al 2900, en la ciudad de Rosario, cuenta con una superficie de alrededor de 200 metros cuadrados. Es la primera planta del ámbito universitario nacional en integrar el Sistema de Laboratorios Públicos de la Argentina, cumpliendo de manera estricta con las exigentes normativas internacionales de seguridad y calidad que impone la ANMAT.
Inaugurada originalmente en el año 2006, la planta posee una notable capacidad operativa diaria para elaborar medicamentos esenciales en diversas formas farmacéuticas. Puede producir hasta 5.000 frascos de líquidos de 30 ml, 7.500 frascos de 20 ml y 400 envases de 250 ml por jornada. Respecto a las formas sólidas, sus instalaciones están preparadas para fabricar hasta 25.000 unidades de comprimidos comunes y 15.000 unidades de comprimidos recubiertos cada 24 horas.

El registro y la futura comercialización de la Zidovudina es la punta de lanza de un proyecto sanitario aún más ambicioso. Los científicos de la UNR se encuentran trabajando activamente en el desarrollo y certificación de otras formulaciones huérfanas que la industria farmacéutica privada suele rechazar por su baja escala de rentabilidad, pero que resultan indispensables para la salud pública de la población.
Entre los desarrollos en marcha se destacan la Lamivudina (jarabe indicado para el tratamiento del VIH y la hepatitis B en pacientes pediátricos mayores de tres meses, cuyos primeros lotes piloto se elaboraron con éxito en octubre de 2025); el Oseltamivir (antirretroviral oral); el Atenolol y el Sildenafil (destinados a cardiopatías pediátricas); y el Benznidazol (esencial para el tratamiento de la enfermedad de Chagas en infancias de 2 a 12 años).
Con la obtención del certificado REM de ANMAT para la Zidovudina, la UNR ingresa formalmente en una tercera etapa: tramitar el registro definitivo de comercialización y encender las máquinas para abastecer a los hospitales públicos. En tiempos difíciles, la Universidad Pública Argentina responde con más ciencia, más producción y un compromiso inquebrantable en defensa de la vida y la soberanía nacional.
Periodistas: Victoria Arrabal y Gonzalo J. García/Fotógrafa: Camila Casero
