La Universidad Nacional de Rosario cumple años y lo celebra recreando su historia, con la apuesta a más educación, más carreras y escuelas medias.

El 29 de noviembre de 1968 fue creada la Universidad Nacional de Rosario (UNR) a través de la Ley 17.987 que determinó la autonomía de las facultades asentadas en la ciudad que desde 1919 y hasta ese entonces dependían de la Universidad Nacional del Litoral (UNL).

Pero la vida universitaria en la ciudad empezó mucho antes, los primeros antecedentes se remontan a 1910 cuando se creó una comisión con el propósito de construir un hospital escuela, fomentar la ciencia y la educación. En esos años, con la donación por parte de la Municipalidad de los terrenos ubicados entre Vera Mujica, Santa Fe, Urquiza y Francia y aportes privados se comenzaron a construir los edificios que empezaron a funcionar en 1920.

En esa época, además de la Facultad de Ciencias Médicas, Farmacias y ramos menores, en Rosario se establecieron la Facultad de Ciencias Matemáticas, Físico-Químicas, y Naturales aplicadas a la Industria; y la Facultad de Ciencias Económicas y Políticas. En los años siguientes se fueron incorporando otras: la de Filosofía; Ciencia Política; Odontología; Ciencias Agrarias, Arquitectura, Veterinarias y Psicología. Además de los hospitales escuelas, dos escuelas secundarias, el Instituto Superior de Música de Rosario y el Instituto Superior de Bellas Artes.

Fueron varias las ocasiones en las que se presentaron proyectos para formalizar la Universidad en Rosario, pero no prosperaron. Ya en 1968, con motivo de gestiones para la creación de la Escuela de Derecho, finalmente se avanzó en la agrupación de las unidades académicas y administrativas que dieron origen a la UNR.

Con la recuperación de la democracia en 1983, la universidad recobró su autonomía, sus libertades, la plenitud de la vida estudiantil, la legalidad de sus estatutos. Al asumir el presidente Raúl Alfonsín determinó se inicie la normalización de las universidades que se encaminaron a la reconstrucción institucional siguiendo los carriles de la tradición reformista.

La UNR adoptó primero el estatuto de la UNL mientras se desandaba la normalización que concluyó con el estatuto de 1986 donde se ratificó el cogobierno con docentes, estudiantes graduados y nodocentes. Por primera vez desde su creación, la UNR contó con sus órganos de gobierno en pleno funcionamiento y comenzó un período de transformaciones y acciones continuas, que no se han interrumpido hasta la actualidad.

La UNR se ha convertido en una de las instituciones públicas más prestigiosas del país. La estructura actual incluye 12 facultades, 5 escuelas de enseñanza media, 1 centro de estudios interdisciplinarios y 13 institutos de investigación de doble dependencia en conjunto con el Conicet. En 2023, se dará inicio a una nueva escuela media de Ciencias Sociales y Humanísticas. Además dispone de 5 predios deportivos, 6 comedores universitarios, 3 centros de salud para asistir a estudiantes sin cobertura médica y 1 residencia universitaria.

La oferta académica es amplia con 121 carreras de grado, 119 de especialización, 60 maestrías, 40 doctorados, 17 entre bachilleres y tecnicaturas de nivel secundario, 22 títulos de pregrado, 34 ciclos de complementación curricular y ciclos de licenciatura, 20 tecnicaturas, 29 postítulos, diplomaturas de pregrado, diplomaturas de estudios avanzados y una instancia de posdoctorado. La propuesta contempla además cursos de oficios para jóvenes y trayectos para adultos mayores. Las carreras de grado son gratuitas y es condición haber concluido el ciclo anterior del sistema educativo.

La UNR es la cuarta Universidad con más estudiantes de grado a nivel nacional y la primera en Santa Fe. Tiene 86.849 alumnos de pregrado y grado y 14.845 de posgrado. En una tendencia que se consolida, sigue aumentando la cantidad de mujeres en el ámbito universitario con 55.987 del total de 86.849, lo que representa el 64 por ciento de la población estudiantil. Un dato a destacar es que el 57 % de los ingresantes en el año 2021 se considera primera generación de estudiantes universitarios, con madre y padre que no completaron estudios superiores. Son alrededor de 7.000 docentes los que transitan las aulas, y más de 3500 investigadores e investigadoras dedican su trabajo diario a innovar, mejorar y consolidar aportes que colaboren con el avance de la frontera del conocimiento y el acceso democrático a sus beneficios.