La brecha de género en el Gran Rosario, medida con la EPH del segundo trimestre de 2015: cómo están las mujeres en educación, salud, trabajo e ingresos.

El Día Internacional de la Mujer se celebra mundialmente en conmemoración a los esfuerzos aún vigentes por alcanzar la igualdad de género y el desarrollo íntegro de las mujeres como personas.

Hasta tal punto este continúa siendo un proceso inacabado y aún lejos de agotarse que, según proyecciones del Foro Económico Mundial realizadas en el año 2014, no sería posible lograr la paridad de género a nivel mundial sino hasta el año 2095.

Peor aún, cuando la proyección volvió a estimarse al año siguiente, se registró una desaceleración en el ritmo del progreso del cierre de la brecha. Esto se traduce en que la diferencia de género no se cerraría por completo sino hasta el año 2133.

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La Argentina en el Índice Global de Brecha de Género

Acorde a ese mismo informe, la Argentina ocupa el puesto 35 de un total de 145 países registrados. Ese puesto corresponde al Índice Global de Brecha de Género de 2015 (GGGi), con un total de 0,734 puntos. En ese índice, una puntuación de 0 significa el nivel más alto de desigualdad, y 1 el nivel más alto de igualdad.

Con una idea de base similar a la utilizada para construir el Índice de Desarrollo Humano, el GGGi cubre una amplia gama de cuestiones. Estas quedan sintetizadas en la siguiente tabla:

Índice Global de Brecha de Género 2015: puntaje de la Argentina por componente
Índice Global de Brecha de Género 2015: puntaje de la Argentina por componente.

Si bien todavía queda mucho por hacer, según esta clasificación nuestro país se encuentra entre los mejores rankeados de Latinoamérica. Además, ciertamente se ubica por arriba del 75% de los países de la muestra.

Como puede observarse en la tabla, en términos generales los temas que presentan mayor variabilidad, y por ende los que tienen mayor peso en la explicación de la brecha, se refieren a la participación de la mujer en el mercado laboral y en la arena política de cada país.

Más allá del panorama general, es claro que un índice por país -por construcción- no tiene en cuenta diferencias en el tamaño de la brecha al interior de cada uno de estos.

También es claro que la existencia de una brecha de género homogénea a lo largo del territorio es más improbable que un escenario de situaciones heterogéneas.

¿Cuál es la situación de la mujer en nuestra región?

Para responder a esta pregunta, nos valdremos de los últimos datos disponibles que provee la Encuesta Permanente de Hogares para el Aglomerado Gran Rosario (AGR). Corresponden a fines del II Trimestre de 2015.

Las Mujeres en el AGR

En la zona las mujeres son mayoría, dado que representan al 51,5% de la población total. Ahora bien, si se tienen en cuenta distintas etapas de la vida, tal como las que hemos reflejado en el gráfico siguiente, se observa que un 30,41% de la población se encuentra concentrada en el rango etario que va desde los 25 a los 45 años de edad.

Es también en este rango donde se concentra la mayor cantidad de mujeres: un 15,7% sobre el total de la población. En términos absolutos, representan 223.535 habitantes.

Distribución de la población del Gran Rosario por edad y género, 2015
Distribución de la población del Gran Rosario por edad y género, 2015.

No hay grandes diferencias de género en los rangos previos al punto de corte de los 25 años. Una hipótesis plausible para explicar el cambio abrupto que se registra a partir de esa edad es que se deba a cuestiones de migraciones internas.

En efecto, el 75,4% de las mujeres nacieron en esta localidad, el 8,7% en una localidad distinta y el 14,4% provienen de otra provincia.

Otro dato interesante que surge de este gráfico es que parece mostrarse en sintonía con la situación descrita en la Tabla 1 con respecto a la igualdad en logros educativos.

Supongamos que hubiera por parte de las familias una intencionalidad de privilegiar los estudios universitarios de los varones por sobre el de las mujeres. En ese caso, debería registrarse una diferencia significativa de género en el rango etario que va desde los 18 a los 24 años. Esa diferencia estaría movida por quienes migran -sobre todo a la ciudad de Rosario- buscando oferta educativa de estudios superiores.

Avancemos ahora, hasta donde los datos de la EPH nos permitan, en el desglose de los ítems que conforman el Índice Global de Brecha de Género.

Indicadores con mejor puntuación general: Educación y salud

En general, los datos recolectados por cobertura médica de salud no muestran diferencias significativas entre géneros.

De hecho, el grupo con mayor variación se encuentra conformado por los 808.594 habitantes que declaran tener cobertura por obra social (incluido el PAMI). De ellos, un 53,42% son mujeres, mientras que el 46,58% son hombres.

En la Tabla 2 aparecen discriminados los principales rubros de cobertura por grupo de género del aglomerado, que parece seguir el mismo comportamiento que el cuadro general de la primera sección.

Cobertura médica por género en el Gran Rosario, 2015
Cobertura médica por género en el Gran Rosario, 2015.

¿Qué sucede a nivel educativo? En nuestra región, la brecha parecería estar desbalanceada a favor de la mujer. Si se observa el Gráfico 2, la proporción de mujeres con estudios completos siempre es mayor que la proporción de hombres en el mismo rubro.

Como contracara, la proporción de hombres con estudios incompletos en todos los niveles supera a la del grupo de las mujeres.

El gráfico, en todo caso, muestra el problema que tenemos como sociedad en los niveles inicial y secundario. Máxime cuando ya hemos establecido que el grueso de nuestra población se concentra en el rango que va entre los 25 y 45 años de edad.

Nivel educativo por género en el Gran Rosario, 2015
Nivel educativo por género en el Gran Rosario, 2015.

Indicadores con baja puntuación: Mercado Laboral e Ingresos

Antes de comenzar a describir la participación de la mujer en el mercado laboral, veamos primero cómo participa en la conformación de los hogares. Como se desprende de la Tabla 3, el 24,5% de las mujeres asumen el rol de jefas de hogar. Es decir, la persona que es reconocida como tal por los demás miembros del hogar.

Por otra parte, alcanzan el 32,1% aquellas que asumen el rol de cónyuge, contra apenas un 6% en el caso de los hombres.

En principio, esta información podría ser irrelevante en lo que atañe a la participación de la mujer en el mercado laboral. Esto se debe a que la figura de jefe de hogar podría explicarse por otras cuestiones.

La inercia de las tradiciones o algunos rasgos culturales también podrían ser factores de peso a la hora de explicar la valoración de los miembros de un hogar en determinar quién ostenta el rol de jefe.

Sin embargo, en el aglomerado existe una clara correlación entre el nivel de ingresos que aporta cada miembro de la pareja y el rol que este desempeña dentro de la estructura familiar.

Todo lo cual preanuncia el problema que se había detectado al inicio de este informe.

Rol de mujeres y varones en los hogares del Gran Rosario, 2015
Rol de mujeres y varones en los hogares del Gran Rosario, 2015.

Ocupadas, desocupadas e inactivas

Entonces, ¿cuál es la participación de la mujer en el mercado laboral local? De acuerdo a la información disponible, se observa que un 36,0% de las mujeres del Aglomerado Gran Rosario se encuentran ocupadas. Un 9,11% se encuentran desocupadas, y un 46,9% son inactivas.

Como se observa en la Tabla 4, las diferencias entre géneros en este rubro son francamente notables. Sin embargo, en este punto hay que ser sumamente cuidadoso en atribuir esas diferencias a cuestiones de género.

Brecha de género en el Gran Rosario: ocupación, desocupación e inactividad, 2015
Brecha de género en el Gran Rosario: ocupación, desocupación e inactividad, 2015.

Por ejemplo, el nivel de actividad se define por la cantidad de personas que tienen un trabajo, o que sin tenerlo lo buscan activamente.

En consecuencia, la diferencia que vemos en ese indicador, en un primer nivel de análisis, podría estar debiéndose (o no) a factores diversos. Dentro de ellos hay que contemplar la simple decisión por parte de las mujeres de no querer participar activamente en el mercado laboral.

Por supuesto que la historia no concluye ahí. En un segundo nivel de análisis, podría argumentarse que existen determinadas valoraciones sociales sesgadas a favor de los hombres. Estas estarían atenuando las decisiones de las mujeres de lanzarse al trabajo en términos generales. El punto es que, para poder determinar causalidad, necesitaríamos de otro tipo de datos.

Veamos entonces qué sucede con el nivel de ingresos de aquellos que se encuentran ocupados, y veamos si esa información ayuda a contar la misma historia.

Los ingresos por decil

Para tal fin, en los gráficos siguientes se ha dividido el nivel de ingresos per cápita familiar de la población del Aglomerado Gran Rosario en diez grupos denominados “deciles”.

Bajo este orden, el primer decil representa el ingreso más bajo, mientras que el otro extremo, el ingreso más alto.

En el Gráfico 3, presentamos la cantidad de personas ocupadas de la región, discriminando por género.

Ocupados por decil de ingreso y género en el Gran Rosario, 2015
Ocupados por decil de ingreso y género en el Gran Rosario, 2015.

Nuevamente, hay que ser cuidadosos con la lectura de este gráfico. Una lectura rápida nos llevaría a concluir que la diferencia existente entre los hombres y mujeres es muy marcada, y que se encuentra a favor de los primeros.

Ahora bien, en la Tabla 4 habíamos establecido que existía una notable diferencia entre las tasas de actividad entre géneros. Esa diferencia asimismo -por definición- impacta en la tasa de empleo.

En otras palabras, al segundo trimestre de 2015 en la región se encontraban ocupados un total de 371.073 hombres y un total de 264.081 mujeres. Por eso, no debería sorprendernos que existan diferencias en la cantidad absoluta de ambos sexos que hay por decil.

Lo que muestran los valores relativos

Si lo que queremos averiguar es si existe discriminación de género en el mercado laboral, tenemos que observar no los valores absolutos que nos brinda la encuesta, sino traducirlos a valores relativos.

Observemos entonces qué sucede cuando comparamos la proporción de hombres y mujeres que hay en cada decil.

El Gráfico 4 muestra que la proporción de mujeres que se encuentran ocupadas es mayor o igual en los deciles de mayores ingresos. Es decir, a partir del 6to decil.

Todo lo cual confirma la tendencia mostrada en el Gráfico 3. Considerando que usualmente mayores ingresos se encuentran correlacionados con mayor nivel de educación, la conclusión también es coherente con lo mostrado en el Gráfico 2.

Proporción de mujeres y varones ocupados por decil de ingreso, Gran Rosario, 2015
Proporción de mujeres y varones ocupados por decil de ingreso, Gran Rosario, 2015.

Reflexiones finales y un llamado a la acción

Lamentablemente no disponemos de información sobre empoderamiento político. En este punto, si bien nuestro país no rankea mal en términos relativos (la Argentina ocupa el puesto 22), la puntuación absoluta es preocupantemente baja. Se obtuvo un puntaje de 0,347, contra los 0,719 que obtuvo Islandia en el primer puesto global.

Entonces, ¿qué podemos sacar en limpio del informe?

  1. La información que provee el Índice Global de Brecha de Género a nivel país, y la que brinda la Encuesta Permanente de Hogares a nivel regional, cuentan la misma historia. Cabe también destacar que cualquier estudio sobre lo simbólico nos excede, aunque no puede dejar de mencionarse, dada su importancia en este contexto.
  2. Queda sin resolver cuales son los factores que inciden en la decisión, por parte de las mujeres, a moderar su participación en el mercado laboral con respecto a los hombres. Un estudio más riguroso debería profundizar en la identificación de esas causas, y sobre todo, en aportar evidencia sobre si existe algún mecanismo de segregación de género que se encuentre actuando en promedio, o en sectores determinados de la población.

Lo que preocupa: las mujeres en los hogares de menores ingresos

  1. Una cuestión que sí se desprende de este informe y que sí puede llegar a ser preocupante se refiere a los sectores vulnerables de la población. Como puede observarse en el Gráfico 4, la participación relativa de la mujer en los deciles más bajos de ingresos es muy inferior con respecto a la de los hombres. Un estudio sobre la configuración de las familias en ese sector, complementados con estudios sobre el uso del tiempo, deberían arrojar mayor luz sobre posibles problemas de brechas de género focalizados en poblaciones vulnerables.
  2. Si a esto se suma la baja puntuación general que obtuvo nuestro país en materia de empoderamiento político de la mujer, el punto anterior se agrava. Es decir, estaríamos ante la presencia de un grupo que -por sus circunstancias- requieren de mayor ayuda social, pero que en términos políticos se encontrarían notoriamente sub-representadas.

Precisamente, son este tipo de situaciones las que actualmente están movilizando a una gran parte de la sociedad a pedir por mayores niveles de igualdad entre géneros.

En la página web de El Día de la Mujer se anima a que cualquier persona, sea hombre o mujer, pueda comprometerse a dar un paso concreto para ayudar a lograr la paridad de género con mayor rapidez.

Acceso abierto, para usar y citar

El informe está disponible de forma libre y gratuita, bajo licencia Creative Commons (CC BY-NC-SA 4.0):

La Mujer en el Gran Rosario, hoy. Informes del Observatorio UNR N.º 20 — Serie Informes Especiales N.º 6, marzo de 2016. ISSN 2683-9067 / 2683-9083. Autores: Germán A. Tessmer y Norberto Martín.