IDH – Índice de Desarrollo Humano

El Índice de Desarrollo Humano del PNUD combina salud, educación e ingresos. En la Argentina se estima por provincia con datos del INDEC.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) tiene un programa desde 1966 conocido como Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), dentro de las estadísticas que releva este organismo, ha construido un Índice de Desarrollo Humano (IDH), cuyo objetivo es ser un indicador del desarrollo humano en el país, y comparable a nivel internacional.

Este índice está compuesto por tres variables fundamentales: salud, educación y riqueza. Actualización 2026: desde 2010 el PNUD calcula el IDH con los años promedio y esperados de escolaridad y el ingreso nacional bruto per cápita; el informe anual está en hdr.undp.org.

🔗 Ver el IDH de la Argentina en el PNUD

Las tres dimensiones

Para medir la dimensión “tener una vida larga y sana” que plantea la variable sanitaria, se utiliza el indicador de la esperanza de vida al nacer, y se estima a nivel provincial con datos provenientes del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

Para dimensionar el “acceder al conocimiento necesario para un buen desempeño social y laboral”, el indicador utilizado es años de educación aprobados, en base a los datos brindados por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH); lo cual se calcula por individuo y no por provincia. Por este motivo, el índice de educación del IDH se calcula por la tasa de alfabetismo para todos los mayores de 14 años, y la matrícula combinada para personas de 6 a 22 años. En este último caso, la población se divide en 3 franjas etarias 6-12, 13-17 y 18-22; y se estiman las tasas brutas por nivel primario, secundario y terciario, y se combinan. Por lo tanto para conformación en nuestro país se toman como ponderadores dos terceras partes de alfabetismo y una tercera parte de matrícula.

Para valorizar la dimensión “gozar de un nivel de vida decente”, que hace referencia a la variable de riqueza, y que se encuentra más próxima a los datos individuales; se utiliza el ingreso familiar per cápita de la EPH, ajustando para cada individuo según las paridades de poder de compra del consumidor por región. Sin embargo hay que tener en cuenta que se realizan dos ajustes. Primero se lo ajusta al año base elegido (2005) mediante el deflactor del producto bruto interno (PBI), y luego se aplica a los ingresos un factor de corrección igual a 1/1,27, de acuerdo con el Programa de Comparación Internacional del Banco Mundial.

Un límite: solo áreas urbanas

Una consideración importante a tener en cuenta, es que se trabaja con datos brindados por la EPH, los mismos se recopilan en 31 aglomerados urbanos, por lo cual se puede subestimar la desigualdad que pueda existir en cada provincia con respecto a las áreas urbanas más pequeñas y a las áreas rurales, de las cuales no se consideran datos para la construcción del IDH.

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