Qué riesgo corre el Acuerdo de París con la llegada de Trump, por qué reducir emisiones es un problema de coordinación entre países y qué lugar ocupan las energías renovables. Informe de noviembre de 2016.
El mundo todavía procesa y asimila la sorpresa de Donald Trump como nuevo presidente de los EEUU. Mientras tanto, los diarios del mundo comienzan a preguntarse cuál será la suerte del Acuerdo de París contra el cambio climático. Este fue ratificado el 4 de noviembre de este año, la semana previa a las elecciones norteamericanas.
Es que, a lo largo de su historia, el candidato electo ha manifestado abiertamente su intención de no ratificar el compromiso por parte de los EEUU, en caso de ser elegido en el máximo cargo ejecutivo.
De tal magnitud han llegado a ser sus declaraciones que 376 miembros de la Academia Nacional de Ciencias de ese país publicaron una carta abierta. Lo hicieron el 20 de septiembre de este año, como respuesta a las declaraciones de Trump. De los firmantes, 30 han sido laureados con el premio Nobel. En la carta advierten cuáles son las consecuencias de no adherir al Acuerdo de París.
Para no dejar dudas, el tercer párrafo de la carta abierta firmada por el grupo Responsible Scientists afirma: “Durante la campaña presidencial primaria, se afirmó que la Tierra no se está calentando, o que el calentamiento se debe a causas puramente naturales fuera del control humano. Tales afirmaciones son inconsistentes con la realidad.”
Las emisiones de CO2, en aumento
Como puede observarse en el gráfico siguiente, la tendencia de los últimos 50 años de emisiones de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera se muestra permanentemente en aumento. Esto no se explica solo por el aumento de la población (de hecho, el gráfico no toma ese efecto). También influyen la intensidad en el uso de energía y la incorporación relativamente reciente de fuentes de energía basadas en carbón. Estas son promovidas principalmente por países de la esfera Asia-Pacífico, especialmente China.
En ese sentido, la promoción e implementación de energías renovables dentro de la matriz energética de los países es una de las soluciones parciales que se están ejecutando para paliar el problema del cambio climático. Sin embargo, como se podrá observar en nuestro informe, estas medidas resultan insuficientes.
Por qué cuesta coordinar la reducción de emisiones
Es que las aristas que plantea el problema son enormes. Primero, hay consenso en la comunidad científica de que el calentamiento global accionado por el hombre es efectivamente un problema. Sin embargo, todavía las conclusiones son resistidas por diversos sectores. Estos argumentan -por el contrario- que no se está ante la presencia de un problema, sino de un mito o una exageración.
En relación a lo anterior, la reducción de emisiones de CO2 mediante el cumplimiento de objetivos tiene consecuencias en las economías de los países en el corto plazo, que pueden llegar a traducirse en un menor ritmo de crecimiento económico. En otras palabras, la solución de largo plazo se vuelve un desincentivo en el corto plazo para cualquier oficialismo que quiera mantenerse en el poder, sea de la ideología que sea.
Desde esta perspectiva, el Acuerdo de París surge como solución institucional que, entre otros objetivos, contribuye a disminuir ese desincentivo. Lo hace al convertir la política de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en una política de estado compartida. Pero lo anterior conduce a un nuevo problema: la coordinación.
Qué es un fallo de coordinación
En teoría de los juegos, se denomina fallos de coordinación cuando la interacción no cooperativa de dos o más agentes lleva a un resultado que no es Pareto Óptimo. En este contexto, el término no cooperativo se refiere a que la interacción no se encuentra cubierta en su totalidad por un acuerdo obligatorio. Por otra parte, un resultado Pareto Óptimo es uno tal que al menos uno de los agentes no preferiría ningún otro resultado factible y sería al menos preferido por cualquier otro.
En efecto, la tentación por parte de un país de comportarse como free-rider (polizonte) es alta. Así, acumula los beneficios climáticos derivados de la reducción de CO2 de otros países. Mientras tanto, incrementa su nivel de actividad, basado en energías contaminantes (pero menos costosas en términos contables). El problema de coordinación surge porque ningún país se encuentra exento de generar esta conjetura y actuar en consecuencia. Asimismo, ni en uno ni en otro tratado se ha reglamentado un andamiaje que permita sancionar a los países firmantes por no cumplir los objetivos. Así, hasta el momento todo queda librado al compromiso y a la voluntad unilateral de las partes.
Qué analiza el informe sobre energías renovables
Habiendo planteado las dificultades del escenario actual, los invitamos a leer nuestro informe sobre energías renovables. A diferencia de este artículo, el trabajo no aborda problemas políticos coyunturales, sino que brinda un estado de situación del sector y de su potencialidad.
Así, en la primera sección se detallan los avances de estas fuentes a nivel mundial y los motivos de su crecimiento. Se muestra cuáles son las fuentes de generación más utilizadas a nivel mundial y qué recursos se necesitan para aprovecharlas. También, cuáles han sido las políticas utilizadas para impulsar las energías renovables y cómo se justifican desde la teoría económica. Por otra parte, en la segunda sección se explica el estado actual del sector en Argentina. También se exponen los condicionantes que limitaron su crecimiento en las últimas décadas y sus perspectivas de desarrollo futuro.
Acceso abierto, para usar y citar
El informe está disponible de forma libre y gratuita, bajo licencia Creative Commons (CC BY-NC-SA 4.0):
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- 🗄️ Repositorio Hipermedial UNR (RepHip): https://hdl.handle.net/2133/17539
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Entre la coyuntura, el futuro: energías renovables. Informes del Observatorio UNR N.º 32 — Serie Informes Especiales N.º 12, noviembre de 2016. ISSN 2683-9067 / 2683-9083. Autores: Luciano A. Jara Musuruana, Germán A. Tessmer y Patricio H. Almeida Gentile.

