Una serie propia del Observatorio mide la formalidad de todos los trabajadores ocupados desde 2016, no solo de los asalariados.

El Observatorio Económico Social de la UNR publicó un informe que mide la informalidad laboral del universo completo de trabajadores ocupados de Argentina —asalariados, cuentapropistas, patrones y trabajadores familiares— a lo largo de 36 trimestres, entre fines de 2016 y fines de 2025. Es la primera serie que permite seguir ese fenómeno de manera continua para todos los ocupados.

Hasta hace muy poco, la estadística disponible medía la formalidad a partir de la declaración de aportes jubilatorios. Ese criterio funciona para los asalariados, pero deja afuera a quienes trabajan por cuenta propia o son patrones: casi un tercio de las personas ocupadas del país quedaba sin clasificar. Desde el cuarto trimestre de 2024, el INDEC empezó a medir la informalidad de todos los ocupados, y esta serie extiende esa medición hacia atrás en el tiempo.

Por qué la informalidad laboral parecía más alta antes

La medición tradicional por aportes se ubica entre 7 y 12 puntos porcentuales por encima de la serie nueva. La diferencia no refleja un cambio real: el 97,9% se explica por el cambio de universo, es decir, por incorporar a trabajadores que antes no se clasificaban. Comparar los niveles de una y otra sin aclararlo lleva a conclusiones equivocadas.

Gráfico de la evolución de la tasa de informalidad laboral en Argentina entre 2016 y 2026
Evolución de la informalidad laboral para todos los ocupados, 4T2016 a 1T2026. Fuente: Observatorio Económico Social (UNR) sobre EPH-INDEC.

En el primer trimestre de 2026, la informalidad de los ocupados en Argentina fue del 44,2%. El motor es el trabajo por cuenta propia: su informalidad (65,1%) casi duplica la de los asalariados (37,9%). Además, el cuentapropismo viene ganando peso dentro del empleo total, del 21,1% al 24,5% entre 2017 y 2025, lo que por sí solo eleva la informalidad agregada en torno a 1,3 puntos.

Dos tendencias que solo esta serie permite ver

La serie larga deja ver procesos que antes quedaban ocultos. Por un lado, el trabajo por cuenta propia se feminiza: la participación de las mujeres pasó del 34,1% al 41,5%. Por otro, se ensancha la brecha entre generaciones: la formalidad de los jóvenes de 19 a 25 años cayó del 43,5% al 34,8% en una década, una caída mucho más profunda que la de los adultos de edades centrales.

El informe también muestra la relación entre informalidad y condiciones de vida: un trabajador informal tiene 3,4 veces más probabilidad de vivir en un hogar pobre que uno formal (34,3% frente a 10,0%). Incluye además un capítulo dedicado al Aglomerado Gran Rosario y un panel con los 32 aglomerados relevados por la encuesta.

El informe y la serie de datos se publican en acceso abierto, para que cualquier persona pueda reutilizarlos, revisarlos y discutirlos.

¿Qué diferencia hay entre esta serie y la medición tradicional?

La tradicional clasifica solo a los asalariados, según declaren aportes jubilatorios. Esta serie cubre a todos los ocupados, incluidos cuentapropistas y patrones, y por eso arroja niveles más bajos: mide un universo distinto, más amplio.

¿Desde cuándo el INDEC mide la informalidad de todos los ocupados?

Desde el cuarto trimestre de 2024, a partir del rediseño de la Encuesta Permanente de Hogares. La serie del Observatorio extiende esa medición hacia atrás, hasta el último trimestre de 2016.

¿Se pueden comparar los niveles de las dos mediciones?

 No sin aclararlo. La formalidad medida solo sobre asalariados es estructuralmente más alta que la medida sobre el total de ocupados. Entre ambas hay una brecha de 7 a 12 puntos que es casi enteramente mecánica.

¿Dónde se pueden descargar los datos?

El informe está en el repositorio institucional RepHip y la serie de datos en el Dataverse de la UNR, ambos en acceso abierto.

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