Cuánto pesan las energías renovables en Argentina frente al mundo y a América Latina, por qué su desarrollo se atrasó y qué cambia con la Ley 27.191. Informe de marzo de 2017.
El mundo cada vez es más consciente del calentamiento global, provocado por emisiones de dióxido de carbono, y otros factores. Esto, sumado a la presión de las asociaciones ambientalistas, está logrando que cambien los parámetros de consumo de energía. En particular, se hace referencia al uso de energías renovables y no contaminantes en lugar de petróleo y combustibles líquidos.
En ese sentido, el aumento de la participación de las Energías Renovables en la matriz energética de los distintos países es una de las soluciones que se están implementando para paliar el problema del cambio climático. Si bien nuestro país no es pionero, se podrá observar en nuestro informe que los cambios han comenzado.
Argentina, atrasada frente al mundo
Argentina es un país que cuenta con condiciones inmejorables para desarrollar energías renovables. Sin embargo, como puede observarse en el siguiente gráfico, su desarrollo está aún muy retrasado. Más de la mitad de la potencia instalada son pequeños aprovechamientos hidráulicos instalados hace ya más de veinte años.
Se observa en el siguiente gráfico que Argentina se encuentra retrasada con respecto a otros países, incluso frente a vecinos latinoamericanos, en el desarrollo de energías renovables. Las mismas explican el 1,0% del consumo agregado, cuando el promedio del mundo se encuentra en 2,8% y en Latinoamérica representan el 3,5%.
Por qué se atrasaron las renovables
Este atraso puede deberse, por un lado, al elevado costo de capital que representa la generación de energías renovables: un parque eólico o solar requiere una inversión de unos US$ 2 millones por cada MW instalado, aunque una vez en funcionamiento reduce los gastos al mínimo, porque no consume combustible. Una central térmica, en cambio, debe abastecerse de gas natural o combustibles líquidos, lo que encarece su funcionamiento; pero su inversión inicial ronda entre US$ 1 millón y US$ 1,5 millones por MW instalado, y puede funcionar con un factor de carga mucho mayor.
El factor de carga es la relación entre el consumo durante un periodo de tiempo determinado y el consumo que habría resultado de la utilización continua de la potencia máxima contratada durante ese periodo. Se utiliza para determinar si la potencia contratada por una empresa es adecuada en relación a su consumo efectivo.
Un caso paradigmático fue el programa «GENREN», que se lanzó en nuestro país en el 2009, con el objetivo de incorporar 1 GW de potencia eléctrica con energías renovables. Otorgaba precios muy atractivos, pero menos del 10% de los proyectos terminaron concretándose, lo que significó un estrepitoso fracaso. El problema es que el gran detractor del desarrollo para las energías renovables es el marco regulatorio.
Desde 2016, la Ley 27.191
A partir del 2016 se renuevan las esperanzas de las energías renovables. Esto se da por la reglamentación de la Ley 27.191, que establece metas de participación de este tipo de energías en la matriz energética. Una ley no es suficiente para garantizar el avance de estas fuentes. Sin embargo, el cambio de ciclo político parece haber motivado a los inversores, sumado al correcto diseño de las formas de contratación.
Los resultados iniciales están siendo más que alentadores. Para interiorizarse aún más sobre el estado de situación actual, los invitamos a profundizar el análisis de los datos, leyendo nuestro informe especial que dejamos disponible a continuación…
Acceso abierto, para usar y citar
El informe está disponible de forma libre y gratuita, bajo licencia Creative Commons (CC BY-NC-SA 4.0):
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- 🗄️ Repositorio Hipermedial UNR (RepHip): https://hdl.handle.net/2133/17540
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Energías Renovables: Hecho en Argentina. Informes del Observatorio UNR N.º 37 — Serie Informes Especiales N.º 13, marzo de 2017. ISSN 2683-9067 / 2683-9083. Autores: Patricio H. Almeida Gentile, Luciano A. Jara Musuruana y Germán A. Tessmer.

