Ante lluvias intensas, el riesgo de crecidas e inundaciones aumenta significativamente.
El río Carcarañá nace en Córdoba y recorre Santa Fe, actuando como un corredor biológico clave para la biodiversidad y brindando numerosas contribuciones a las personas a lo largo de su recorrido. Sin embargo, también es un río vulnerable: nace en las sierras de Córdoba y luego se vuelve un río de llanura, con lo cual posee una amplia cuenca de captación. Ante lluvias intensas, el riesgo de crecidas e inundaciones aumenta significativamente. Estos eventos impactan en campos, pueblos y rutas, afectando tanto a las comunidades como a las actividades productivas. La gestión de esta cuenca no puede depender de los límites políticos: necesitamos planificación interprovincial, estudios sobre la dinámica hídrica y un sistema de monitoreo permanente que nos permita anticiparnos a las crecidas y prevenir daños. Solo con información confiable y decisiones coordinadas podremos asegurar un manejo sustentable que proteja tanto al río como a quienes dependen de él.