16 de Octubre 2021

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16/08/2021

La salud mental subió al podio

La psicóloga de la UNR Laura Tallano que asesoró al equipo olímpico argentino cuenta cómo trabaja con los deportistas para que puedan manejar las emociones en la alta competencia y optimizar su rendimiento.


 



La salud mental de los deportistas estuvo en el centro de los debates como nunca antes durante las Olimpíadas de Tokio. La psicóloga de la UNR Laura Tallano quien asesoró al equipo argentino que participó, comenta que uno de los temas que más trató fue la ansiedad. “Cuando se va acercando el momento de la competencia esta sensación aumenta por la incertidumbre de cómo se va a rendir, lo que es lógico y esperable mientras no se desborde. A partir de la circulación de la palabra, nuestro trabajo consiste en que esa ansiedad pueda regularse a un nivel óptimo”, explica.

Otra cuestión que produce un movimiento emocional en este tipo de eventos es el alejamiento de la familia, de los afectos, del entorno y tener que adaptarse a una cultura distinta con horarios y comidas diferentes, así como también las preocupaciones por cuestiones familiares o personales del deportista que quizás no pudo resolver antes de viajar.  

A esto se suma la particularidad de la pandemia que, por protocolo, impidió salir a distraerse. “En un momento precompetitivo, tanto tiempo libre encerrado en una pieza es complicado y puede afectar la emocionalidad”, dice la psicóloga. Y aclara que salir a distraerse, recorrer el lugar, compartir con otros, era una herramienta que ayudaba y que además forma parte de la otra cara linda del deporte, pero esta vez estuvo vedada.

Tallano trabajó en todas estas cuestiones a distancia, a través de video llamadas, para  tratar de que los atletas lleguen al  momento de la competencia lo mejor posible emocionalmente. “El espectador no toma dimensión que se entrena durante cuatro años para clasificar y en el juego olímpico se define el resultado en poco tiempo”, dice y ejemplifica: “En el caso de los velocistas, en diez segundos de competencia. Cuatro años para diez segundos, el stress es muchísimo”

La presión, que puede surgir del mismo deportista o de agentes externos, tiene que ver con su individualidad  y no con el deporte en sí. “Un jugador de fútbol al legar al arco quizás tiene más presión que un corredor individual”, dice y aclara que si bien pareciera que las responsabilidades compartidas en equipo pueden bajar esos niveles, no es así. Depende cómo lo afronte cada uno.

Como ejemplo hizo referencia al atleta que tejía en las tribunas de la villa olímpica: “Poder hacer  una actividad relajante para el deportista es una estrategia de afrontamiento de las emociones en los momentos previos a la competencia para bajar los niveles de presión y sacar los pensamientos que pueden acelerar y generar malestar. Funciona como una válvula de escape de una olla a presión”.

En cuanto a la preparación de los deportistas argentinos para esta instancia, la cuarentena extendida y el cierre de las instituciones deportivas por la pandemia los colocó en desventaja con respecto a sus pares de otros países a los que se les permitió continuar entrenando. Los de acá debieron adaptar sus rutinas, practicar en espacios propios con lo que tenían e incluso con elementos prestados de los gimnasios, lo que influyó en su seguridad a la hora de enfrentar el desafío.

El cuerpo y la cabeza

“Una particularidad que a los psicólogos del deporte  no nos gusta tanto es que nos demandan cuando hay un problema”, dice Laura Tallano y explica que para ellos sería mejor que los llamen cuando no hay problemas porque podrían optimizar el rendimiento conservando la salud mental y a la vez prevenir los  posibles inconvenientes. Entre ellos, los nervios y el stress que hacen que el rendimiento de un deportista no sea igual en el entrenamiento que en la competencia. En esos casos el psicólogo interviene para encontrar las razones y ofrecer herramientas de afrontamiento de esa situación. A nivel de equipo además trabajan la comunicación entre los miembros del  grupo,  la cohesión y la relación con el entrenador.

Tallano también atiende las cuestiones mentales de entrenadores que, a diferencia de los jugadores, no pueden descargar en la competencia. Asimismo de árbitros que en un estadio son los únicos sin hinchada y reciben insultos de  ambas partes. “Hay que tener demasiado temple para poder arbitrar o juecear”, afirma.

Si bien reconoce que hoy hay una mayor inserción de su profesión, considera que se necesita mucho más. Por ejemplo, el comité olímpico argentino llevó a Tokio a médicos y kinesiólogos pero no a psicólogos. Luego, frente a algunas problemáticas mentales de los deportistas, fueron asistirlos a la distancia por videollamadas. Cabe destacar que tanto FIFA como AFA tienen la obligatoriedad de contar con un psicólogo en sus equipos. Esta decisión, según menciona la especialista, fue tomada a raíz de la cantidad de suicidios de jugadores que hubo. 

“Antes el psicólogo era visto como un signo de debilidad por parte de los deportistas de elite fuertes y triunfadores. Hoy saben que no es así, al contrario, que hay muchas herramientas psicológicas para poder manejar lo mejor posible las emociones en una situación estresante”, afirma.

Estos profesionales trabajan principalmente a partir de la palabra y del discurso en torno a la fijación de objetivos y expectativas utilizando técnicas de relajación,  programación neurolingúistica, visualización y reestructuración cognitiva que se aplican de acuerdo a la personalidad del deportista, a lo que le esté pasando o lo que quiera optimizar. 

En cuanto a los aspectos motivacionales, los psicólogos del deporte tienen en cuenta a dónde quiere llegar el jugador o qué quiere alcanzar y cómo lo pretende hacer. En este sentido son importantes los anclajes que debe tener el atleta para sostenerse, especialmente en los momentos críticos o cuando las cosas no salen bien. Esas “patas” pueden ser la familia, el cuerpo técnico, una pareja, los sponsors, las instituciones. Para Tallano tiene que haber por lo menos tres puntos de apoyo. “La familia es un gran soporte, ya sea en el caso de un chico al que hay que acompañar o de un adulto que está ausente en muchas oportunidades por su dedicación al deporte”, añade.

¿Cuánto juega el cuerpo y cuánto la cabeza? “Si hay dos personas que se entrenan de la misma forma, la cabeza va a ser definitoria en el momento competitivo”, dice pero a la vez reconoce que en el deporte se pone en juego lo físico y si no está bien preparado, no hay cabeza que cuente.  Es decir que los dos deben confluir.


Laura Tallano es Psicóloga de la Universidad Nacional de Rosario con un Posgrado en Psicología Aplicada al Deporte. Es psicóloga de la Confederación Argentina de Atletismo, de la Selección argentina de nado sincronizado y del club Gimnasia y Esgrima de Rosario. Fue asesora del equipo olímpico argentino que participó recientemente en Tokio.



  • Periodistas: Victoria Arrabal
  • Fotógrafos: Camila Casero