09 de Julio 2020

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30/04/2020

Diálogos para pensar el mundo que viene

El ciclo abrió con la presencia del reconocido politólogo y sociólogo español Juan Carlos Monedero


 



El Rector de la Universidad Nacional de Rosario, Franco Bartolacci, inauguró el ciclo “Diálogos para pensar el mundo que viene”. Este se podrá seguir por Instagram Live con un invitado nuevo por semana, con el objetivo de poder plantear los nuevos desafíos que trae aparejados el futuro luego de la pandemia del COVID-19.

“Está importante que la Universidad pueda hacer el ejercicio de empezar a pensar cuál es el mundo que nos queda después de la pandemia desde múltiples perspectivas, y a partir de eso poder reflexionar colectivamente cuál es el rol de las instituciones educativas de nivel superior para poder hacer un aporte a ese nuevo panorama que se está configurando”, señaló Bartolacci.

El ciclo abrió con la presencia del reconocido politólogo y sociólogo español Juan Carlos Monedero, quien fue ex secretario de Proceso Constituyente y Programa de Podemos. En la actualidad, además de ejercer como docente, presenta el programa de debate político “En la Frontera” en el diario digital “Público”.

En una larga conversación, Monedero subrayó la necesidad de pensar de dónde venimos para conocer dónde vamos, ya que hay un deseo de volver a la normalidad cuanto antes. “Me interesa analizar lo que nos han traído hasta aquí, sobretodo porque son las vías que sigue insistiendo el modelo neoliberal para salir de esta crisis. Puede variar el discurso, pero es lo mismo de siempre, porque en esa normalidad están las trampas del módelo”.

El politólogo destacó que uno de esos caminos neoliberales es la mercantilización ficticia de los seres humanos, la naturaleza, el dinero y el conocimiento. “Este último es público, aunque se privatice, porque nace de las instituciones educativas, del debate, del lenguaje, de los estudios científicos, de las inversiones públicas, etc. Sin embargo muchas veces eso se privatiza, se patenta y no se convierte en una construcción de emancipación, sino todo lo contrario”.

El académico hizo hincapié que una mala lectura de la realidad fue la de pretender que el modelo neoliberal era una apuesta por el fin del estado, y eso no era correcto. “El modelo neoliberal lo que plantea es la mutación del estado. Este modelo no podría haber puesto en marcha sus procesos de desregularización sin el aparato del estado. Tenemos que entender de manera clara que el principal actor del neoliberalismo siguen siendo los mercados”.

Monedero reflexionó sobre la evolución de los planteos liberales a través de los años. “Cuando uno lee a Adam Smith en comparación a lo que plantean actuales liberales, termina pensando que podría haberse tratado de un bolchevique encubierto, ya que los valores morales que manejaba están demasiado alejados de esta lucha de todos contra todos basada en el que el pez grande tiene derecho a comerse al chico”:

Según este, el neoliberalismo nos lleva a hacer empresas de nosotros mismos, ya que el individualismo se ha ido construyendo hasta convertirse en un sentido común a través de la vulgarización de una interpretación biológica del ser humano como un ser egoísta, la construcción de una lectura de la naturaleza como una lucha del fuerte contra los débiles, se ha ido justificando el papel de los ricos como triunfadores y el de los pobres como los perdedores, dándole una estatus casi de naturaleza a ese hecho. “Al que le va bien es porque se lo merece y al que le va mal también. Ese individualismo al mismo tiempo ha demonizado todo lo público, hasta que la gente ha interiorizado que lo que funciona es lo privado, lo particular, las empresas, que no funciona el estado, no funciona la acción colectiva, no cambia las cosas e incluso es sospechoso. Mientras que lo individual se identifica como aquello que merece éxito”.

El madrileño afirmó que se ha interiorizado también la competitividad al punto de extenderla a los ámbitos individuales donde las personas están encarando su vida como si fueran empresarios. “Hemos mercantilizado el ocio, los estudios, la amistad, el sexo, la familia, es decir, que de repente, en toda nuestra cotidianidad, prácticamente es imposible pensar ámbitos que no lo estén. De ahí la frase de Jameson de que es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo”.

También, se refirió a la desfinanciación a la que recurre permanentemente el neoliberalismo y que ahora es todo un problema. “Han recortado cuanto se pudo y eso incluye a la salud. Cuando se hace de ello una mercancía donde alguien va a enriquecerse a costa del resto, acompañado al discurso de derecha de ahorrar en el financiamiento de investigaciones, camas, salas de cuidado intensivos, termina generando este tipo de situaciones que dejan al mundo descubierto al momento de presentarse una emergencia sanitaria de este tipo. Hay una frase que tiene toda la razón, porque al final el neoliberalismo mata”.

El profesional hizo hincapié en la necesidad de formar estados más democráticos y solidarios, menos egoísta y más enfocado en las necesidades de las poblaciones. “Soy un pesimista esperanzado, no me gusta los análisis oscuros sin pensar un horizonte de salida, porque sino implicaría nada más que una parálisis. Creo que hay que apostar a cambiar las cosas y tener en claro que queremos para el futuro para ir construyendo ese camino entre todos los niveles de los distintos estados de nuestro planeta”.

Para finalizar, no quiso dejar de incluir en este razonamiento la desigualdad de género por parte del sistema. “Tanto el acuerdo liberal, como el desarrollista keynesiano, como el actual neoliberal se ha hecho siempre a espalda de las mujeres. En este contexto sanitario vemos con claridad como los trabajos que fueron a lo largo del tiempo más golpeados son los más débiles, que lamentablemente casi siempre son ocupados por mujeres. Coincide, además, que son los vinculados con los cuidados y son los que hoy se necesitan con urgencia para atravesar esta crisis: doctoras, enfermeras, limpiadoras, cuidadoras, empleadas domésticas, etc. La mayoría son trabajos que siempre han estado en negro y no tienen ningún tipo de seguridad social, y terminan siendo invisibles para el sistema”.


  • Periodistas: Gonzalo J. García