21 de Agosto 2019

Noticias

12/08/2019

El Reactor de la Siberia

Desde 1973 en la Ciudad Universitaria de Rosario está funcionando un reactor nuclear de baja potencia, destinado a la formación e investigación académica. 

 


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El Reactor Nuclear RA-4 Siemens SUR 100 forma parte del Instituto de Estudios Nucleares y Radiaciones Ionizantes (IENRI) de la Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura de la UNR. Se trata de un equipo de baja potencia (1wat) y de núcleo homogéneo, que se utiliza para la docencia y la investigación. 

 

“La energía atómica puede tener mala fama dado que su aparición pública fue a través de armas bélicas, pero hay muchas actividades cotidianas que son nucleares, como sacarse una radiografía o hacerse una tomografía, también para analizar las estructuras como puentes y diques sin necesidad de dañar esas construcciones”, explica el director del Instituto Oscar Peire y agrega: “Las radiaciones nucleares de baja potencia,  se usan en el agro para darles mayor durabilidad a los cultivos y que puedan ser exportados. Es un área que debe ser desarrollada e investigada para beneficio de las personas y la vida”.

 

Se trata de un reactor denominado “de potencia cero”, lo que significa que trabaja normalmente a potencias muy bajas, por lo que no necesita de un sistema de refrigeración. Su núcleo es cien mil millones de veces más chico que el del reactor de la Central Nuclear Atucha I. El recipiente que lo contiene es una coraza de grafito, plomo y agua con boro, que actúa como gran absorbente de neutrones.

 

Peire destaca que las características de este reactor favorecen  las tareas de capacitación y formación de operadores y estudiantes, así como desarrollo de investigaciones: “Un reactor homogéneo tiene la particularidad de que el moderador,  elemento que sirve para reducir la velocidad de los neutrones en las reacciones de fisión nuclear, está mezclado con el combustible, el uranio. Esta característica simplifica el cálculo de las operaciones físicas y matemáticas que allí se realizan”.

 

“Contamos con un espacio áulico que permite a los estudiantes ver cómo se desarrolla la operación en las que comprueban de manera empírica lo que vienen estudiando”, explica. En este sentido aclara que sólo los operadores con licencia  pueden manejar el reactor, el resto son observadores. En las instalaciones hay una serie de pantallas que permiten seguir las operaciones del reactor. 

 

La diferencia entre los reactores comerciales (de alta potencia) y los de investigación (de baja potencia) es que los primeros convierten el calor generado en energía eléctrica, mientras que los de investigación no generan calor sino que utilizan los neutrones generados en la fisión para producir radioisótopos o para estudiar sus efectos sobre diversos materiales.

 

Es utilizado por estudiantes de la carrera de física, de ingeniería electrónica y eléctrica,  Así como por estudiantes de grado y posgrado de carreras del área de las tecnologías atómicas del país y la región que realizan  sus prácticas e investigaciones en las instalaciones de la UNR. Actualmente se está evaluando la posibilidad de utilizarlo en la práctica de medicina nuclear. 

 

La formación y capacitación contínua de operadores de centrales nucleares como las de Atucha y Embalse es una de las funciones del RA-4. Sus características permiten la verificación de las diferentes situaciones a las que podría enfrentarse un operador en un reactor de mayor potencia.

 

Peire explica que la tarea en una central atómica en funcionamiento no tiene grandes variaciones: “Si no se presentan problemas, la tarea del operador es bastante rutinaria pero en nuestras instalaciones puede experimentar, ver cómo va cambiando el efecto neutrónico, verificar lo que  conoce en la teoría y llevar ese conocimiento a su central”. 

 

El RA-4 cumple con todas las normas y medidas de seguridad que se le exige a cualquier instalación atómica, tanto para prevenir accidentes como para evitar daños en la salud de quienes trabajan allí. “Cuenta con una camisa de grafito, plomo y agua que forman un aislante biológico para proteger al personal y los operadores, además existe un área de seguridad a la que no hay que acercarse cuando está funcionando.  En el espacio áulico hay un muro de hormigón que funciona como protección para los alumnos que están haciendo observaciones”, señala Peire. 

 

Los operadores y el personal  tienen un control médico anual para que la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) los autorice a seguir funcionando y los médicos que realizan los exámenes también deben ser autorizados por la autoridad nacional. 



Cómo llegó a la UNR 

La adquisición de un reactor nuclear de investigación para la Universidad Nacional de Rosario comienza en 1969 con la firma de un convenio con la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Según este acuerdo  CNEA proveería el reactor mientras que la Universidad cedería el espacio físico y el personal capacitado para su manejo y mantenimiento. 

 

A partir de diferentes gestiones y en reconocimiento de la política atómica argentina, la empresa alemana Siemens dona el El RA-4 Siemens SUR 100. El reactor llega a Buenos Aires  en 1972, es armado y se lo pone en funcionamiento. En octubre de ese año se traslada a Rosario y en mayo de 1973 es instalado en su ubicación definitiva donde funciona hasta la actualidad.  



Los reactores para investigación 

La UNR fue sede del encuentro que tuvo el objetivo de debatir en torno a la propuesta elaborada por la Autoridad Regulatoria Nuclear para modificar la norma de operación de reactores de investigación. Del mismo participaron los directores de los reactores educativos de la Argentina, funcionarios de primera línea del área de  energía atómica y autoridades universitarias 

 

El director del IENRI destaca la importancia de la vinculación con distintos ámbitos relacionados  a la energía atómica como una instancia de crecimiento institucional. “Desde hace algunos años estamos trabajando en lograr una mayor inserción en el medio científico, académico y  con organismos de desarrollo nuclear, lo que nos permite hacer intercambios, recibir alumnos, ser sede de proyectos de investigación, de esta manera aprendemos, crecemos y funcionamos con toda nuestra capacidad.” 

 

El instituto cuenta con un  plantel encargado en la operación, mantenimiento y seguridad del reactor conformado por  Luciano Vicario, Raúl Taddeo, Luciano Giorgi, José Orso y Vanessa Bernett, una de las primeras mujeres en Argentina en tener el cargo de Oficial de Radio Protección. 

 


  • Periodistas: Ileana Carrizo
  • Fotógrafos: Camila Casero