10 de Diciembre 2019

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21/05/2019

Sigot: microscopía, pez cebra y la proteína cadherina epitelial

La investigadora rosarina trabaja con una proteína de adhesión que es clave para el establecimiento de contactos intercelulares en condiciones normales al igual que en patologías como el cáncer. La mudanza como necesidad para el crecimiento profesional.


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Por Claudio Pairoba*

Valeria Sigot es Investigadora Adjunta del CONICET y desarrolla sus tareas en el Laboratorio de Microscopía Aplicada a Estudios Moleculares y Celulares (LAMAE) de la Facultad de Ingeniería (Universidad Nacional de Entre Ríos, UNER) en la localidad de Oro Verde, cercana a Paraná. Dentro del espacio de la facultad funciona el Instituto de Investigación y Desarrollo en Bioingeniería y Bioinformática (IBB), organismo de doble dependencia CONICET y UNER. Su trabajo de investigación se centra en estudiar el remodelado de contactos intercelulares durante la migración celular colectiva utilizando como modelo al pez cebra.

Egresada de la UNR como licenciada en biotecnología y con una experiencia doctoral en Alemania, a su regreso a la Argentina decidió cambiar su Rosario natal buscando nuevos horizontes laborales. Así fue como recaló en la tranquila Oro Verde, desde donde nos cuenta el trayecto que la llevó hasta allí, así como su presente y futuro.

¿Cómo fue la experiencia en Alemania?
Mi estadía en Alemania me permitió hacer el doctorado de la Universidad Georgia Augusta de la ciudad de Göttingen, desarrollando la actividad experimental en el Instituto Max Planck de Química Biofísica de la misma ciudad. Fue una experiencia inolvidable ya que pude trabajar sin restricciones económicas y con acceso a equipamiento de última generación y sobre todo aprender mucho de la gente que me rodeaba.

¿Cuál fue tu tema de trabajo?
Diseñé liposomas que encapsulaban nanopartículas fluorescentes en el interior para poder monitorear su distribución intracelular y que, a su vez, estaban modificados en su superficie con una molécula, el EGF (epidermal growth factor). El objetivo era dirigirlos específicamente a células derivadas de una línea tumoral que sobreexpresa el receptor para esa molécula. Por microscopía pude estudiar la interacción entre liposomas y células blanco. Además participé de otros proyectos del instituto en el marco del programa EURO GENE DRUG (QLK 3-CT-2002-01997).

¿Cómo fue el aspecto cultural de trabajar en un laboratorio cosmopolita?
En el instituto había gente de distintos países, principalmente de Europa y Asia. Se podía hablar en inglés, mucho en español, y un poquito en alemán. Me hubiera gustado aprender un poco más de alemán pero era un poco más difícil Allá tomé clases y aprendí bastante durante la vida cotidiana. Me permitió conocer gente de profesiones variadas, entender un poco la dinámica del quehacer científico del instituto.

¿Cuál es tu lugar de trabajo actual?
Trabajo en Oro Verde, a 10 km al sur de Paraná, Entre Ríos. La ciudad es conocida como ciudad universitaria a raíz de la Facultad de Ingeniería dependiente de la Universidad Nacional de Entre Ríos. Dentro de la facultad se encuentra el “Laboratorio de Microscopía aplicada a Estudios Moleculares y Celulares” (LAMAE) creado y dirigido por el Profesor Dr. Víctor Hugo Casco, actual vicedecano de la facultad.

En el LAMAE se despliegan varias líneas generales de investigación relacionadas con el rol que cumplen las moléculas de adhesión celular y los péptidos vasoactivos en una multiplicidad de procesos biológicos. Además, el LAMAE ofrece servicios de microscopia electrónica. Todo esto fue lo que me atrajo para venir a trabajar aquí y pedir el ingreso a Carrera de Investigador del CONICET. En Alemania realicé mi doctorado trabajando con técnicas microscópicas, algo que me apasiona y de allí mi interés en trabajar en un laboratorio como el LAMAE, donde estoy desde el 2013.

Contanos sobre la creación del instituto de doble dependencia.
El Instituto de Investigaciones y Desarrollo en Bioingeniería y Bioinformática (IBB) de doble dependencia CONICET-UNER se creó oficialmente a mediados del 2017 a partir de una masa crítica de 8 investigadores y 11 becarios de CONICET y desde el 2018 depende administrativamente del CCT de Santa Fe. Actualmente cuenta con casi 40 integrantes (18 investigadores y 19 becarios) y este año se incorporaron 5 investigadores, pero aún no tiene un espacio físico propio y estamos distribuidos entre los laboratorios y oficinas de la  Facultad de Ingeniería (ver archivo adjunto).

¿Quiénes integran y cuáles son los objetivos de tu grupo de trabajo?
En la actualidad dirijo la tesis de la María Florencia Sampedro, becaria doctoral del CONICET, al estudiante de bioingeniería Bruno Agostini, becario de iniciación a la investigación y a la estudiante de bioinformática Agustina Caporizzo quien se incorporó recientemente para trabajar en el análisis de imágenes en nuestro modelo de migración celular colectiva. El estar en esta facultad me permite pensar proyectos multidisciplinarios, con estudiantes y bioingenieros lo cual es muy interesante ya que, por ejemplo, en microscopía necesitamos dispositivos para termostatizar el medio de incubación de los embriones de pez cebra a 28°C durante la adquisición de imágenes in vivo, proceso que puede durar horas.

¿Cómo obtuvieron estos incubadores?
Como necesitamos regular la temperatura del medio de incubación sobre la platina del microscopio, y las cámaras comerciales son extremadamente costosas decidimos diseñar nuestros incubadores a medida. A través de becas PID-UNER incorporé dos becarios a la línea de trabajo y en colaboración con el “Laboratorio de Prototipado Electrónico y 3D” (la facultad tiene un servicio increíble con impresoras 3D) pudimos diseñar un sistema de módulos encastrables termostatizable por efecto Peltier que se encuentra en etapa de prueba. De esta manera se presentó un proyecto final que le permitió al primer becario graduarse como bioingeniero, lo cual para mí fue muy gratificante.

¿Qué investigás?
Nuestra proteína de interés es la cadherina epitelial, una molécula de adhesión que se encuentra en las uniones intercelulares. El grupo previamente había trabajado en el estudio del remodelado de los contactos adhesivos intercelulares mediados por cadherina epitelial en modelos anuros. Mi interés es monitorear a cadherina durante el remodelado de los contactos celulares pero utilizando un modelo animal transparente, como es el pez cebra, y haciendo microscopía in vivo. Hasta el momento se habían hecho análisis estáticos que no podían realizarse en tiempo real. Con el equipamiento disponible así como con las herramientas de procesamiento actuales, podemos estudiar cómo un grupo de células del primordio de la línea lateral posterior migra en forma colectiva y direccionada entre la epidermis del embrión. Este grupo celular migra en forma cohesiva en dirección rostrocaudal (de la cabeza a la cola) y mientras migra deposita grupos de células que van a madurar para formar unos órganos sensores, los neuromastos. Alrededor de 48 hs después se establece finalmente el sistema sensor llamado línea lateral posterior y desde los neuromastos se emiten cilias hacia el entorno acuático. Estas cilias les permiten a los peces detectar flujos de agua, vibraciones y otras señales que les permiten sobrevivir (comer, detectar predadores, etc.). Debido a que la migración celular colectiva es un tipo de migración observada en la invasión de determinados tumores este modelo se vuelve muy apropiado para probar distintos compuestos como por ejemplo drogas antimestastásicas.

¿Y qué respuestas buscan?
Estudiando el remodelado de los contactos intercelulares, queremos entender por qué y cómo las células se mantienen juntas durante este proceso de migración colectiva, interfiriendo en su distribución polarizada a lo largo del primordio. Intentamos buscar un patrón de distribución que permita predecir si la migración va a continuar en forma colectiva y direccionada o se va a dispersar y/ o detener. El sistema modelo nos da estas posibilidades y si bien nosotros no lo abordamos aplicado biomédicamente, sí nos interesa tratar de entender estos mecanismos utilizando a la microscopía como principal herramienta para estudiar este proceso en tiempo real y cuyos aspectos básicos ya han sido establecidos.

¿Con qué financiamiento cuentan?
Tenemos subsidios de la UNER, que financia Proyectos de Investigación y Desarrollo (PID) a tres años, e incluyen un becario. Esto me ha permitido sustentarme en el tiempo ya que actualmente los subsidios del CONICET con los que contamos, dejaron de ejecutarse el año pasado, como les sucede a muchos investigadores.

¿Qué herramientas usan para esta investigación?
Usamos proteínas fluorescentes estables y fotoconvertibles como reporteras de cadherina y actualmente estamos buscando las estrategias farmacológicas para interferir en las rutas de reciclaje mediante el uso de drogas que inhiban distintos procesos o afecten determinadas estructuras celulares aunque son aproximaciones que van a tener efectos más globales.

La investigación la hacemos a través de microscopía de fluorescencia. Ahora está llegando un microscopio confocal Zeiss 880 con airyscan único en la Argentina, para hacer experimentos de tiempos de vida media de fluorescencia, y que nos permitirá llegar a niveles de resolución de moléculas individuales. Nos interesa difundir que estos equipos van a estar disponibles en el Sistema Nacional de Microscopía para aquellos interesados en pedir turno.

¿Hay actividades de capacitación para el uso de estos microscopios?
A fin de año se va a hacer un workshop de microscopía con invitados internacionales que tendrá teoría y práctica A partir de junio divulgaremos esta información. Queremos que la gente venga a Oro Verde y nos conozca.

“Irse de” y “llegar a”
¿Cómo fue irse de Rosario?
Cuando volví de Alemania hice un postdoctorado con beca de CONICET en el Centro Binacional Argentina-Italia de Investigaciones en Criobiología Clínica y Aplicada (CAIC). La línea de trabajo me interesó por la implicancia que tiene la criopreservación de células pero quería trabajar con modelos animales in vivo. Me interesan las técnicas microscópicas ya que me apasiona la microscopía en sí. Esto fue lo que me hizo buscar en los alrededores. Empecé a investigar, me enteré de este grupo en Oro Verde y vine a una entrevista. Hubo interés de ambas partes. Por un lado era un desafío pero también encontré las puertas abiertas e interés en que viniera.

¿Cuáles fueron las primeras actividades al llegar?
Al llegar lo primero que tuve que hacer fue tratar de conseguir subsidios propios. Por suerte en el bioterio de la facultad ya había un acuario sólo con peces cebra adultos pero que no se criaban en forma sostenida. Cuando llegué me dejaron hacer cambios para mejorar lo que ya estaba y cuando se incorporó Florencia comenzamos a criar y tener planteles propios de peces cebra que, junto con la adquisición de equipamiento, nos permitió acelerar el trabajo. Nuestro mayor deseo es que en un futuro no muy lejano se concrete la construcción del IBB. Siempre me interesa generar nuevos contactos, lo cual pienso es fundamental. También quiero hacer conocer Oro Verde, que la gente quiera venir y se animen a hacer colaboraciones.

¿Por qué no te quedaste en Rosario?
Entrar a los institutos del CONICET de Rosario es difícil porque hace rato que están colapsados por una cuestión de espacio. Si bien no indagué demasiado, sabía que no tenía muchas posibilidades. Ingresé relativamente tarde a la carrera, lo cual sabía que era en sí una limitante. Viendo las posibilidades que tenía, pensé que en el LAMAE iba a poder hacer lo que me gusta y empezar mi propia línea de trabajo.

¿Qué balance hacés hoy?
Después de cinco años no me arrepiento en absoluto, Considero que he tenido unos cuantos logros aquí, a nivel personal, gracias a que Víctor Hugo Casco me abrió las puertas del LAMAE y me permitió establecer una línea de trabajo propia y complementaria a la existente. Además la gente de la facultad ha estado siempre atenta con ayuda concreta a los requerimientos de infraestructura del acuario para investigación básica lo cual no es menor en una facultad de ingeniería.

¿Había alguna relación anterior con Entre Ríos?
Tengo que decir que tengo un cariño muy particular por esta provincia porque mi papá es entrerriano. Además el camino Rosario-Victoria-Diamante es una belleza para recorrer. Yo quería venirme al verde, tener el contraste con la ciudad, incluso me hacía recordar al lugar donde viví en Alemania. Tal vez sea la parte irracional de la similitud con el paisaje lo que me trajo hasta acá. Las lomas, las casas, la tranquilidad de venir a trabajar en bicicleta o caminando, totalmente despreocupada todo eso no tiene precio.

Tu becaria tiene una historia parecida a la tuya en el tema de una mudanza.
Sí. Florencia vive en Oro Verde y se vino desde La Pampa. Se arriesgó un montón porque le gustó el proyecto y consiguió beca de CONICET. Ella es el motor del proyecto y se encarga personalmente del mantenimiento del acuario. Esto es muy valioso porque lleva tiempo e incluso los estudiantes de grado que han tenido estadías más cortas también han cuidado los peces, y eso es lo gratificante, que quieran aprender. Van más allá de la disciplina porque les gusta la temática y entienden la importancia y la responsabilidad de trabajar con animales. Siempre estamos tratando de captar interesados para hacer doctorados o tesinas pero el desconocimiento sobre las capacidades de la Facultad de Ingeniería hace que sea difícil la apuesta de venir a vivir un tiempo acá.

¿Hay posibilidades de incorporar a la Carrera del Investigador del CONICET a doctorados recientes?
Ahora con la creación del IBB hay oportunidades más tentadoras. Este año ingresaron cinco investigadores a CONICET por temas estratégicos, lo cual es un dato significativo a nivel facultad y provincial. La UNER está haciendo un gran esfuerzo para avanzar en la obtención de espacios para el instituto. En ese aspecto tenemos oficinas nuevas y hay lugar para hacer tareas que involucren computadoras, pero falta lugar en los laboratorios.

Resumiendo: el cambio a Oro Verde ha sido positivo.
Cada vez que tengo posibilidades de dar una charla en otro lugar comento sobre las posibilidades de trabajar en este lugar. Personalmente, quiero divulgar que la creación de este instituto de doble dependencia del CONICET con la UNER es histórico y para mí es importante formar parte desde el inicio, y que se empiece a pensar a Entre Rios como una provincia impulsora de la ciencia básica y aplicada.

 

*Miembro de la Escuela de Comunicación Estratégica de Rosario y la Red Argentina de Periodismo Científico. Acreditado con la American Association for the Advancement of Science (Science) y la revista Nature.


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