25 de Mayo 2019

Noticias

06/03/2019

Cuerpos que cuentan historias

Un grupo de investigadores y performers  de la Escuela de Antropología de la UNR rompen con la racionalidad biomédica y estudian al cuerpo humano como generador de sentido, en constante movimiento y  cruzado por una historia, género, raza y clase social.


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El Área de Antropología del Cuerpo de la Facultad de Humanidades y Artes,  se conformó en el año 1997 como una espacio para analizar  desde la antropología las  prácticas artísticas,   estéticas y los ritos como producciones identitarias y subjetivas. Una de sus características es que las intervenciones  académicas del área no se limitan al análisis de las problemáticas sino que se vivencian a través de performances que son parte del proceso de generación de conocimiento. Se trata de un ámbito   multidisciplinar que convoca antropólogos,   comunicadores sociales, artistas, realizadores y todo aquel que busque reflexionar en torno  la corporalidad.

Manuela Rodríguez, investigadora y docente  del área, explica el concepto de corporalidad como “ una categoría que pone en discusión la concepción biomédica del cuerpo, salir de la idea de un cuerpo objeto, la corporalidad es el cuerpo con historia, en relación con su entorno y en permanente proceso de transformación”.

La  mirada dualista, que disocia  el cuerpo “objeto” del “ser”, representado como el pensamiento, la razón,  o el alma, que controla la materia, es la concepción hegemónica de la persona dentro del racionalismo y marca fuertemente la forma en que es concebido el individuo tanto para las ciencias biológicas como para las ciencias sociales.

 

Cuerpos hegemónicos  y cuerpos disidentes

La Antropología del Cuerpo pone al descubierto y cuestiona  los patrones hegemónicos de las corporalidades, de lo que es correcto y lo que no lo es,  tanto en el arte, como en la educación, la belleza, el deporte e incluso en la salud. Malena Oneglia, otra de las integrantes de área, sostiene que existen cuerpos que no entran en los cánones hegemónicos, que no son digeribles al sistema y se convierten en  disidentes, como pueden ser los transgénero o los gordos.

Los parámetros de lo que es permitido o no va cambiando con el tiempo, y es diferente entre las distintas clases sociales y grupos étnicos, pero en todos los casos existe un modelo normativo que establece lo que está bien o mal y está muy inserto en cada sociedad.

En los últimos años, el movimiento  feminista, entre otros colectivos, busca romper con los modelos normativos y permitirse construir identidades diferentes. Las docentes consideran que si bien se ha avanzado mucho en la discusión social de estos temas,  el modelo normativo sigue muy anclado en la sociedad, especialmente en el sentido común.

“Uno de los riesgos que trae la masividad de ciertos temas es la absorción de los mismos por el sistema, que se vuelvan banales, que los nuevos modelos se incorporen a  la publicidad o sean tratados de manera superficial en los medios de comunicación. Puede suceder que se deje de lado el conflicto y que la problemática se convierta en una moda” analiza María Laura Corvalán, miembro del equipo de Antropología del Cuerpo, docente y comunicadora social.

Manuela Rodríguez considera que desde el posmodernismo se fue constituyendo una industria vinculada a la exacerbación  de la corporalidad individualista, como son las terapias new age y de autoayuda, que son parte del liberalismo y su  concepción de individuo “Se trata de un culto a la corporalidad propia e individual. El sistema hace un mercado con esos movimientos y los convierte en un placebo con el cual crees que estar resistiendo al sistema y sinembargo estas siendo absorbido por un circuito comercial que además tiende a ser clasista”.

Rodríguez  señala  la  importancia  que la academia pueda reflexionar  y accionar sobre los problemas que la sociedad  pone en evidencia. La docente reniega de que necesariamente  el cuestionamiento a las corporalidades hegemónicas tenga que surgir de la Universidad, pero cuando  el movimiento feminista pone en cuestionamiento el lugar que tiene el cuerpo de la mujer en el imaginario social, es importante que la academia pueda incorporarlo y profundizar sobre el mismo.

En los espacios académicos el estudio de las corporalidades ha ido adquiriendo mayor relevancia en los últimos 20 años, las mesas y paneles sobre antropología del cuerpo van teniendo más presencia en los congresos y encuentros que se desarrollan a nivel nacional e internacional sobre la disciplina.



El cuerpo en la escuela

Las docentes consideran que la educación es uno de los espacios donde se hace más evidente esta concepción del cuerpo separado de la mente. La escuela tradicional supone un niño pasivo que recibe conocimiento e incluso en las clases de educación física el movimiento es reglado y tiene como objetivo la competencia “Con esta concepción del proceso educativo quedan fuera muchas formas de producción de conocimiento que son riquísimas en cuanto a sus posibilidades y ni siquiera están tomadas en cuenta”, destaca María Laura Corvalán.

Las investigadoras reconocen que existe una tendencia incipiente de incorporar  otras formas de concebir el cuerpo en el proceso educativo, estas prácticas suelen ser muy resistidas por una parte importante de la comunidad escolar. En este sentido resaltan el trabajo que realizado  con el Ministerio de Educación de la Provincia de Santa Fe, donde se implementó una cátedra de “Movimiento y Cuerpo”, dirigida a estudiantes de magisterio.

Las docentes  señalan que todo el sistema está cruzado por la  lógica del cuerpo objeto, que se apoya en una concepción fragmentada del tiempo y el movimiento , y establece  una determinada manera de concebir el cuerpo, el género y el deseo.

Para el equipo de la Facultad de Humanidades es esencial que los cambios de paradigma  no sean individuales sino que se den en el marco de la educación oficial, que existan políticas de Estado que pongan en cuestionamiento estas problemáticas que afectan múltiples  espacios de la vida de las personas.

 

La experiencia del Barrio Quom

Uno de los trabajos que realizó el equipo fue discutir el racismo en una escuela secundaria del barrio Quom de Rosario. La inquietud surgió de los mismos docentes del establecimiento educativo que sentían que tenían escasas herramientas para  de poder comunicarse con sus alumnos y abordar diferentes temáticas, entre ellas el racismo, así como la sexualidad y las tradiciones, que se ven atravesadas por las diferencias culturales, por tradiciones ancestrales que a veces entran en conflicto con su realidad en la ciudad  

Los profesionales de la UNR montaron una perfomance-intervención que se llama “¿Y vos de dónde sos?”, que permitió un diálogo entre los chicos y la escuela sobre quienes son, como se ven , cuál es su lugar en Rosario, cómo viven su color de piel, dónde quisieran estar, más allá del lugar que les tocó en suerte. “Se trata de poder empezar a pensar categorías de situaciones que ni siquiera estaban problematizadas y que cuando se las plantean como un problema permite poder generar acciones para mejorarlas” destacan las investigadoras.


  • Periodistas: Ileana Carrizo
  • Fotógrafos: Camila Casero

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