16 de Septiembre 2021

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16/10/2018

“Aprendí a cantar donde nadie me escuchaba”

Soledad Pastorutti fue la tercera invitada al ciclo de entrevistas “Pensamiento Contemporáneo” auspiciado por las Facultades de Ciencia Política y Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario.


Tags: folklore entrevista pensamiento contemporáneo  



En un diálogo con Cristian Alarcón, la Sole recorrió su infancia en Arequito, los comienzos de la carrera, su relación con el público y con sus maestros del folklore.

¿Cómo ser un ser extraordinario y a la vez una más?

Yo disocio lo que uno puede generar arriba de un escenario con lo que genera abajo y si bien me considero la misma persona, lucho con eso. Me pesa que la gente quiera más al personaje que a la cantante porque tengo que ser linda, buena madre, buena esposa, buena hija, en vez la cantante simplemente tendría que cantar bien.  Quisiera que se me reconozca más como cantante pero  disfruto mucho el contacto con la gente.

¿Cómo viviste el momento que llegaste a Arequito luego del premio revelación en Cosquín?

No sé si era muy consciente de todo lo que viví. El año anterior no había podido cantar porque se hicieron las 12 de la noche, yo tenía 15 años y no me dejaron presentarme. Volví porque mi papá es muy insistente y yo soy feliz cuando el otro se siente bien. Fuimos en una chata prestada con un colchón enrollado atrás y comimos fiambre todos los días. En el Festival me dijeron que no revolee el poncho pero yo lo hice igual, era más rebelde que ahora.

Lo que más me criticaban era por ser gritona pero nadie entendía que aprendí a cantar en lugares donde nadie me escuchaba y había una necesidad en mi canto que era la de mi papá. A él no le estaban yendo bien las cosas, había intentado muchos negocios pero sin suerte y la gente le decía: “No vas a llegar a ningún lado con esa chica”, pero él veía que cuando yo me presentaba algo pasaba en la gente y era muy insistente. Me llevaba al bar de la esquina de mi casa, a las peñas, me subía arriba de una mesa y cantaba.

¿Esos públicos iniciales te llevaron a generar una relación tan empática con el público?

Yo no soy humilde pero es lo que la gente ve en mí. Tengo muchos clubes de fans que se autobatizaron “Luces” y les escribí una canción llamada “Luces para mí”.

¿Cómo fue tu relación con Mercedes Sosa?

Mi padrino artístico era César Isela y él me usaba para pelear una interna del folklore entre artistas cultos y populares. Pero era un enfrentamiento mediático, no entre nosotras. Nos conocimos con Mercedes en 2007 cuando muchos cantantes fuimos convocados a tocar en Plaza de Mayo. En esa oportunidad mis fans la insultaron y entonces me acerqué y le propuse que cantemos juntas para terminar esta cuestión. Hicimos un video y empezamos una relación hermosa, incluso cantamos juntas en Cosquín.

¿Cuál era la diferencia entre Mercedes Sosa y Horario Guaraní?

Mercedes siempre representó lo intelectual, era la voz de la tierra, muy inteligente para elegir su repertorio y hacer propias sus canciones.  Horacio fue más popular, el cantor del pueblo y a pesar de que todos minimizaban su inteligencia, el no era ningún improvisado, fue un autodidacta. Los dos tenían su carácter. Mercedes era más sufrida y Horario más optimista.

¿Qué extrañas de Horacio?

Su alegría. El era muy verdad, no era careta, lo que sentía lo decía. Era un poco fuerte cómo lo decía y a algunos le caía mal. Pero hay que leerlo a Horacio en su historia de vida. El le cantaba mucho al vino porque  era la bebida que a su padre lo volvía cariñoso. Su papa no era violento, tenía una vida de hachero y cuando llegaba a la casa, tomaba vino, se aflojaba y tenía un momento afectivo con la familia, los acariciaba. Con una copa de vino comenzaba a sentirse libre, humano. Por eso me duele cuando la gente se refiere en forma despectiva.

¿Es verdad o mentira que dejaste la mamadera a los 9 años?

Es verdad, mi mamá me la llevaba a la cama con café con leche.

¿Es verdad o mentira que soñaba con ser odontóloga?

Es verdad porque tuve muchos problemas con mi dentadura.  

¿Es verdad o mentira que las primeras canciones de Atahualpa Yupanqui te producían orgasmos?

Mentira. Era chica, no entendía sus letras, era más un gusto que le daba a mi viejo.

¿Es verdad o mentira que tu primer dinero lo obtuviste en 1995 en la fiesta de la flor en Escobar?

Si, como cantante, pero antes tuve otros trabajos. Fui canillita en bicicleta, vendí pre pizzas. Fue una gran enseñanza para mí. Un día, limpiando en casa, se me cayó y rompí un televisor Grundig recién comprado por la familia, sufrí mucho y por eso soy muy cuidadosa. En ese momento escribí en mi diario intimo: odio la plata!

Te nombro un ritmo latinoamericano y vos decime una palabra.

Cumbia: alegría

Malambo: fuerza

Tango nostalgia

Chacarera: tierra

Lambada: sensualidad

Chamamé: es casi una religión.

Bolero: romanticismo, los últimos románticos

Reggetón: me genera alegría. No estoy de acuerdo mucho con algunas letras de este ritmo.

¿Qué te pasó con la ola verde, la revolución de las hijas?

Me cuestan mucho los fanatismos de todo tipo tanto en la religión como en la política. Cada uno es de acuerdo a su historia. Participé en una canción que estaba en contra de la megaminería. Un día fui a sur y canté para los trabajadores de la minería y me dieron una carta donde me explicaban que era su medio de vida. Escucho muchas voces y a veces estoy de acuerdo con un lado y el otro. Lo que no estoy de acuerdo es con las formas y no creo que seamos enemigos. Si se construye, se construye juntos.

 

 

 

 

 

     

 


  • Periodistas: Victoria Arrabal
  • Fotógrafos: Pablo Correa