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Noticias

11/06/2018

Enredando el género

El Centro de Estudios Interdisciplinarios sobre las Mujeres de la Facultad de Humanidades y Artes  ofrece un espacio de formación en educación sexual integral destinado especialmente a estudiantes de profesorados.


Tags: educación sexual integral formación docente perpectiva de género  



La ley 26.150 establece que todos los alumnos tienen derecho a recibir en la escuela educación sexual integral en sus aspectos biológicos, psicológicos, sociales, afectivos y éticos. La norma constituye una oportunidad para que los colegios busquen y ofrezcan respuestas a situaciones de vulneración de derechos como la violencia, el abuso y el maltrato contra los niños, niñas y adolescentes. Asimismo, contribuir a la eliminación de todo concepto, prejuicio, estereotipo o práctica basada en la idea de superioridad o inferioridad entre las personas, independientemente de su identidad sexual.

A partir de esta norma se elaboró un programa nacional para incorporar en las currículas conocimientos sobre el tema, promocionar actitudes responsables para prevenir problemas relacionados con la salud sexual y reproductiva y procurar igualdad de trato y oportunidades.

A doce años de la promulgación de esta ley, su implementación fue dispar en las instituciones escolares. Estudiantes y profesores de diversos institutos, manifestaron su preocupación respecto de la necesidad de formación en la perspectiva de la ley de educación sexual integral (ESI).

En este contexto, las Profesoras de la carrera de Antropología de la UNR,  Verónica López y Ludmila Rizzo elaboraron el proyecto de extensión universitaria “Enredando el género” que consiste en talleres educativos para propiciar debates y ámbitos de reflexión sobre este tema. Los mismos se dictan en el Instituto de Educación Superior Olga Cossettini, dedicado a la formación docente de Ciencias de la Educación, Historia, Lengua y Literatura, Francés, Inglés, Fisica y Matemática.

El objetivo de los encuentros es promover la transversalización de los contenidos de la ley en las distintas áreas de la formación docente así como también  acompañar el proceso de creación, escritura e implementación de acciones pedagógicas.

“Los talleres no están planteados como una bajada de información sino con una dinámica de construcción colectiva de conocimientos acerca de los roles de género, la sexualidad y cómo estos atraviesan los espacios educativos e institucionales”, explican.

El primero se orientó a visibilizar los estereotipos de género, especialmente en las publicidades. Un segundo más específico se centró en la historia del movimiento feminista. Los otros, desarrollan los modelos de educación sexual  que se dieron a lo largo de la historia y cómo la nueva ley rompe con ellos para un abordaje integral desde un enfoque de género.

Las antropólogas aclaran que esta norma en sí misma no incluye contenidos a desarrollar sino todo un abanico de otras leyes que hay que ir incorporando en el ámbito educativo de forma transversal, no sólo en lo curricular sino también en las prácticas institucionales.

También consideran que “no se trata sólo de aplicar la ley sino de poder pasar por el cuerpo esos conocimientos y experiencias porque si los profesores  reproducen pero, a su vez, interiormente tienen prejuicios homofóbicos habrá algo en ese canal de comunicación que no va a ser genuino y no va a poder transmitirse y elaborarse conjuntamente con los estudiantes.”

Entre los 400 asistentes a los talleres, muchos manifestaron que actualmente la educación sexual en la escuela tiene una perspectiva biologicista, relacionada al aparato reproductor y las enfermedades de transmisión sexual. En este sentido la ESI viene a plantear un desafío para el que se están preparando: cuestionar los roles de género, las desigualdades sexo genéricas, los estereotipos. Y no sólo en las áreas humanísticas sino en todos los contenidos. “Hay profesores de matemática y física interesados en dar educación sexual”, cuentan.

“La ESI nos propone pensar la sexualidad de una manera compleja, integral, no sólo referida a lo heteronormal, lo deseable y lo que está bien”, dice Rizzo y explica que habilitar a los jóvenes que transitan el secundario y que no se encuentran contenidos porque su deseo no cumple con esas normas, permite que puedan pensarse desde otros cánones y no sean discriminados o sufran prejuicios homofóbicos. Es decir, “deconstruye y abre un abanico de posibilidades que escapa hasta  la propia construcción de subjetividad y a lo que muchas familias no están preparadas”, afirma.

Horizonte cultural

El Programa Nacional de ESI tiene como propósitos formativos ofrecer oportunidades de ampliar el horizonte cultural desde el cual cada niño, niña o adolescente desarrolla plenamente su subjetividad, reconociendo sus derechos y responsabilidades así como también los de las otras personas.

También expresar, reflexionar y valorar las emociones y los sentimientos presentes en las relaciones humanas en relación con la sexualidad, reconociendo, respetando y haciendo respetar los derechos humanos.  Estimular la apropiación del enfoque de los derechos humanos como orientación para la convivencia social y la integración a la vida institucional y comunitaria, respetando, a la vez, la libertad de enseñanza.

Asimismo, propiciar el conocimiento del cuerpo humano, brindando información básica sobre la dimensión anatómica y fisiológica de la sexualidad pertinente para cada edad y grupo escolar. Promover hábitos de cuidado del cuerpo y promoción de la salud en general y la salud sexual y reproductiva en particular, de acuerdo a la franja etaria.

Otros consisten en promover una educación en valores y actitudes relacionados con la solidaridad, el amor, el respeto a la intimidad propia y ajena, el respeto por la vida y la integridad de las personas y con el desarrollo de actitudes responsables ante la sexualidad. Y presentar oportunidades para el conocimiento y el respeto de sí mismo/a y de su propio cuerpo, con sus cambios y continuidades tanto en su aspecto físico como en sus necesidades, sus emociones y sentimientos y sus modos de expresión.

A estos se suman, promover aprendizajes de competencias relacionadas con la prevención de las diversas formas de vulneración de derechos: maltrato infantil, abuso sexual, trata de niños. También propiciar aprendizajes basados en el respeto por la diversidad y el rechazo por todas las formas de discriminación y desarrollar competencias para la verbalización de sentimientos, necesidades, emociones, problemas y la resolución de conflictos a través del diálogo.

“La población adolescente requiere de una formación sólida y validada de educación sexual integral y de espacios que los habiliten a plantear sus necesidades e intereses y que atienda sus particularidades. La escuela debe sumar a sus funciones de transmisión cultural y formación, la prevención y oportuna derivación para asistencia de aquellas problemáticas complejas que atraviesa un sector de la población adolescente”, expresa el documento oficial.

De esta manera podrá constituir un espacio protector frente a los riesgos que conllevan la existencia de problemáticas como: embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual, adicciones, falta de cuidado del propio cuerpo, situaciones de abuso o explotación.  

 

Infografía: Natalia Fernández Baez


  • Periodistas: Victoria Arrabal
  • Fotógrafos: Camila Casero