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Noticias

21/05/2018

Yo cuido mi cerebro

El proyecto de extensión de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas "Yo cuido mi cerebro" aborda la adicción a drogas desde la prevención y la educación para la salud en escuelas de diversas zonas de la ciudad.


Tags: adicciones prevención salud bioquímica  



Una charla participativa y talleres de reflexión y debate permiten darle al tema de las adicciones un enfoque transversal que va desde lo biológico hasta lo socio-cultural. Al mismo tiempo, interaccionar con adolescentes y profesores acerca de la visión, imaginarios, conocimientos, necesidades y dudas acerca de esta problemática. La propuesta ya tuvo lugar en 14 instituciones educativas públicas y privadas en los últimos cinco años en las que  participaron 1100 alumnos

De acuerdo a los resultados del Estudio 2017 de consumo de sustancias psicoactivas realizado por la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina (Sedronar), hubo un aumento en el consumo de sustancias ilícitas y abuso de alcohol en la población de entre 12 y 17 años. Y de los niños y adolescentes que consumieron alcohol en el último mes, 1 de cada 2 lo hizo de forma abusiva.

Estos datos coinciden con los recabados por las investigadoras de la UNR. “Las sustancias más consumidas entre los chicos de los primeros años del secundario son el alcohol y los cigarrillos en primer lugar y luego la marihuana”, afirman y agregan que  disminuyó la edad de inicio de este hábito de 14 a 12 años. “Esta conducta constituye una puerta de entrada a otras sustancias dado que sus efectos influyen en la toma de decisiones”, sostienen.

Marihuana

El informe nacional también muestra que el consumo de alguna droga ilícita aumentó un 146% en los últimos años. En el 2010, 1 de cada 100 niños y adolescentes había consumido marihuana en el último mes y en 2017 lo hicieron 3 de cada 100. En tanto, más de la mitad  manifestaron que les sería fácil conseguirla en 24 horas y se duplicó el porcentaje que considera que no es riesgoso fumar marihuana alguna vez.

“Está comprobado que cuanto menor es la percepción del riesgo, mayor es el consumo”, afirma la directora del proyecto, Alejandra Pacchioni  y  cuenta que existe confusión respecto a la aparente inocuidad del consumo de marihuana por la amplia difusión de los efectos medicinales del cannabis. Para aclarar las diferencias en cuanto a su uso, este año se incorporó a los talleres un apartado específico.

En este sentido se hace referencia a un estudio realizado en Canadá sobre los efectos de la marihuana en la adolescencia que indica que cuanto más temprano se inicia su consumo, más probabilidades hay de que surjan adicciones en la adultez.

En cuanto a los efectos, la investigadora afirma que produce alteraciones  en la percepción del tiempo, la memoria, a nivel motor, de visualización de  colores, así como también genera placer y disminución del dolor. Es decir, modifica funciones como las percepciones que se van alterando con el tiempo, e incluso persisten una vez que se dejó de consumir.

“El cerebro es una red de neuronas comunicadas entre sí y si se altera una, se modifica todo el circuito”, explica. Teniendo en cuenta este concepto, a lo largo de la exposición en el aula se muestran imágenes impactantes acerca del deterioro físico y cerebral que dan cuenta  de la modificación de la funcionalidad y la respuesta a estímulos de los adictos.

Propuestas

El trabajo interdisciplinario entre el área Toxicología, el Servicio Pedagógico y el Profesorado de Química se fue modificando de acuerdo a las necesidades observadas en las escuelas. La investigadora Claudia Drogo contó que uno de ellos fue comenzar a desarrollarlo en el inicio de la secundaria dado que la propuesta apunta a la prevención y en cuarto y quinto año “se llega tarde” porque el problema ya está instalado.

Otra modificación fue la incorporación de estudiantes y recién graduados de la Facultad de Ciencias Bioquímicas con el fin de disminuir la brecha generacional y generar mayor confianza con los chicos durante los talleres

Por otro lado, bajo la premisa ¿qué puedo hacer yo para mejorar esto?, se incentivó a  la presentación de propuestas de prevención por parte de los propios alumnos. Entre ellas surgió la de hacer afiches para colgar en la escuela o grabar la charla de las docentes en video para replicarla en séptimo grado, por ejemplo.

Otra cuestión que formó parte de los debates fue cómo abordar la problemática del abuso de alcohol en las reuniones entre jóvenes y evitar el bullyng que sufren los que no quieren consumirlo.

Las Profesoras Amelia Reinoso y María Pardal comentaron que, en general,  los alumnos más jóvenes demostraron mayor receptividad y preocupación sobre el problema. En tanto los docentes y directivos, un compromiso con la problemática a través de la avidez por la información así como por el conocimiento de diferentes estrategias para abordar el tema en el aula.

"No se trata de juzgar sino de brindar información científica para que los chicos tomen decisiones responsables", aclararon. En este contexto, el objetivo general del  proyecto es promover la articulación entre el saber científico y el saber cotidiano en respuestas responsables a temáticas sociales. Y, a través de la divulgación de estos conocimientos, concientizar a los jóvenes sobre el impacto en la salud del consumo de drogas. Así como también generar espacios de reflexión y compromiso que aporten a la prevención de las adicciones con propuestas de acciones concretas sobre la temática.

Si bien la adicción a drogas es un problema social que viene siendo abordado de muchas formas diferentes,  el punto de vista biológico fue uno de los menos utilizados. De ahí que la propuesta se centra en transmitir la importancia de conocer los mecanismos por los cuales el cerebro regula los  comportamientos del ser humano y cómo factores externos pueden modificarlos.

En este sentido, las investigadoras consideran que la escuela constituye un ámbito privilegiado para que se garantice el acceso al conocimiento como conducta preventiva y la escucha atenta para generar respuestas que vinculen escuela- comunidad  y escuela-universidad.

 

 

 

 


  • Periodistas: Victoria Arrabal
  • Fotógrafos: Camila Casero